La guerra ilegal o injusta de Estados Unidos e Israel contra Irán amenaza con convertirse en un cataclismo global, pero podría afectar especialmente al Cuerno de África, un verdadero tablero de ajedrez de la geopolítica global, en crisis histórica, marcado por su fragilidad política y su ubicación estratégica. El riesgo de expansión del conflicto ha ido aumentado desde el pasado 28 de febrero, según se han ido sucediendo los diferentes ataques y represalias que han alcanzado múltiples territorios y naciones.
La crisis de gobernanza en la región, las tensiones locales y la injerencia de terceros países han creado una zona proclive para una serie de conflictos en los que se enfrentan diferentes actores nacionales, en guerras por poderes, que son mantenidos y sustentados por diferentes intereses internacionales.
Un paradigma lo tenemos en la guerra civil de Sudán, donde encontramos enfrentados a Irán, colaborador de las Fuerzas Armadas, y a los Emiratos Árabes Unidos (EAU), sosteniendo a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). También cabría destacar la situación de Yibuti, sede de Camp Lemonnier, la principal base militar estadounidense en África, y la de Somalilandia, reconocida recientemente por Israel en contra de la soberanía de Somalia, dos territorios que corren el riesgo de significarse y convertirse en objetivos militares.
La cuestión, con poco, aún sería muy susceptible de empeorar. Pongamos solo el caso de que los hutíes de Yemen, aliados de Irán, que han mantenido hasta el momento un perfil bajo, decidieran tomar un papel más activo y establecer un posible cierre del estrecho de Mandeb, por donde pasa el 15 % del comercio mundial, una acción que de llevarse a término podría suponer una fuerte crisis a nivel local y global.
CIDAF-UCM
