Las mujeres de la ciudad de Iseyin, en el estado de Oyo, lideran la ganadería sostenible mediante el pastoreo controlado, el pastoreo rotacional y la silvopastoreo para restaurar ecosistemas, mejorar la fertilidad del suelo y proteger los cuerpos de agua. Pioneras como Risikat Olahanmi, quien gana hasta 1,8 millones de nairas semanales (1082 €), comparten conocimientos y apoyan a otras agricultoras. Con el respaldo del gobierno a través del Reglamento de Cría y Pastoreo Abiertos, estas prácticas impulsan ingresos, la seguridad alimentaria y la biodiversidad. A pesar de la resistencia de algunos pastores nómadas, las mujeres siguen siendo fundamentales para promover prácticas ganaderas ecológicas y resilientes medios de vida rurales.
En la ciudad de Iseyin, en el estado de Oyo, Nigeria, las mujeres están adoptando prácticas ganaderas que protegen la biodiversidad y fortalecen sus medios de vida. Mediante el pastoreo controlado, silvopastoreo y pastoreo rotacional restauran el medio ambiente, mejoran la seguridad alimentaria y generan ingresos.
Iseyin es una antigua ciudad en el norte de Oyo, a unos 100 kilómetros de Ibadan. Con una población de más de 365.000 habitantes, es conocida por la agricultura y la ganadería. Sin embargo, la zona se enfrenta a importantes desafíos debido al sobrepastoreo y al cambio climático. Las mujeres de Iseyin están tomando la iniciativa para revertir esta tendencia.
Una de ellas es Risikat Olahanmi, de 59 años. Empezó criando cabras y ganado a los 27. Hoy, gestiona un rancho local con pastoreo controlado y gana entre 600.000 y 1,8 millones de nairas (entre 361 € y 1082 €) a la semana. Comenta: «Cuando empecé con la ganadería, algunos hombres no me tomaban en serio. Pero ahora tengo miles de cabras y ganado».
Revela: «Muchos agricultores acuden a mí para recoger estiércol de mi ganado para usarlo como abono orgánico para el cultivo y la siembra, en lugar de fertilizantes inorgánicos que encenagan sus tierras de cultivo, lo que a su vez degrada el suelo y altera el ecosistema natural de Iseyin».
Olahanmi también apoya a otras mujeres de su comunidad compartiendo conocimientos en reuniones locales y sesiones de capacitación. Comenta: «Hemos enfrentado desafíos como la irregularidad de las lluvias y el pastoreo descontrolado, que afectaron a muchas ganaderas. Pero creo que conocer mejores prácticas les ayudará».
Añade que no permite que su ganado defeque en cuerpos de agua, lo cual contamina el agua y mata a los organismos acuáticos. Afirma que el estiércol orgánico de su ganado ha ayudado a reducir la contaminación atmosférica y los gases de efecto invernadero.
Ejembi Peter, supervisor de granja en Ripple Ranch, enfatiza el valor ambiental de pastoreo rotacional, que permite la recuperación de pastos y ayuda a restaurar la biodiversidad. Afirma: «Los animales sanos contribuyen a un entorno equilibrado».
En Iseyin, cada vez más agricultores utilizan prácticas sostenibles como el pastoreo rotacional, el silvopastoreo y el pastoreo controlado. Estas técnicas ayudan a reducir la degradación de la tierra, prevenir la deforestación y mejorar la resiliencia al cambio climático.
El pastoreo rotacional implica mover el ganado entre los pastos para permitir que la hierba y el suelo se regeneren. El silvopastoreo combina árboles, plantas forrajeras y ganado en un solo sistema. El pastoreo controlado garantiza que el ganado paste solo en áreas designadas, lo que da tiempo a la tierra para recuperarse.
Para apoyar estas prácticas, el gobierno de estado de Oyo aprobó la Ley de Regulación de Cría y Pastoreo Abiertos, que prohíbe el pastoreo abierto. Los infractores pueden enfrentarse a multas de 500.000 nairas (unos 334 dólares estadounidenses) o hasta cinco años de prisión. Un grupo de trabajo que incluye a líderes locales, asociaciones de agricultores y funcionarios gubernamentales se encarga de hacer cumplir la ley.
Sin embargo, persiste la resistencia. Algunos pastores nómadas se oponen a la prohibición, alegando falta de infraestructura y preocupación por su supervivencia económica. Esto ha frenado una adopción más amplia de las prácticas sostenibles y, en ocasiones, genera tensión entre agricultores y pastores.
No obstante, muchos ganaderos locales apoyan las prácticas basadas en naturaleza. Ashiru Abdul, presidente de la sección del estado de Oyo de la Asociación de Ganaderos de Nigeria, afirma que los agricultores necesitan más que impuestos del gobierno, necesitan seguridad contra robos y apoyo para modernizar sus sistemas.
A pesar de estos desafíos, las mujeres siguen siendo el centro de progreso en Iseyin. Algunas, como Olahanmi, se están expandiendo a la producción lechera y vendiendo leche, carne y wara, un queso local elaborado con leche de vaca. Sus esfuerzos mejoran la nutrición familiar y generan ingresos.
Gracias a la mejora de los sistemas de pastoreo, las mujeres dedican menos tiempo a buscar pastos y más a generar ingresos. Pueden invertir en otras empresas y cuidar mejor de sus familias. Animales más sanos significan más leche y carne, mejorando la seguridad alimentaria en el hogar.
Los beneficios ambientales también son evidentes. Un mejor pastoreo reduce la contaminación del aire y preserva la biodiversidad, a la vez que protege los cuerpos de agua y mejora la fertilidad del suelo.
Las ganaderas reclaman más recursos, capacitación y políticas que apoyen las prácticas ecológicas. Su liderazgo está ayudando a las comunidades a cambiar hacia sistemas agrícolas más resilientes.
En Iseyin, las prácticas ganaderas sostenibles no solo mejoran la tierra, sino que también transforman la dinámica de género, los medios de vida y el futuro de las familias rurales.
Fuente: Barza Wire
[Traducción, Jesús Esteibarlanda]
[CIDAF-UCM]


