Después de que su primer hijo sufriera desnutrición, Hamsétou Ouattara Diarra, de la aldea de Fatiné, Malí, supo que debía cambiar. Siguiendo el consejo de una nutricionista, alimentó exclusivamente con leche materna a su segundo hijo durante seis meses y posteriormente complementó su alimentación con papilla de mijo, huevos y fruta fresca. Con el apoyo de su esposo y una nutrición equilibrada, Diarra se aseguró de que su hija prosperara. Ahora, con cuatro años, su hija se mantiene sana y fuerte, un testimonio del poder de una nutrición adecuada y el apoyo familiar en la primera infancia.
La aldea de Fatiné se encuentra en la región de Ségou, en el centro de Malí, a unos 60 kilómetros de la comuna de Ségou. Son las 17:00 h. y el calor de los últimos rayos del sol se desvanece gradualmente, dando paso a una brisa fresca. Aquí y allá, los residentes se apresuran a regresar con sus familias. Hamsétou Ouattara Diarra prepara papilla de mijo para el hijo menor de la familia, de cuatro años.
Diarra comenta: «Nuestro primer hijo sufría de desnutrición. Esta vez, estoy vigilando de cerca su nutrición». Cuando dio a luz a su segundo hijo, optó por la lactancia materna exclusiva. Explica que, siguiendo el consejo de una nutricionista, amamantó a su bebé al menos ocho veces al día sin darle agua ni alimento adicional durante los primeros seis meses.
Cuando su bebé cumplió seis meses, complementó la lactancia materna con alimentos semilíquidos. Explica: «Añadí papilla de mijo, huevos, verduras frescas y frutas a la dieta de mi hijo». Para facilitar la digestión, le daba alimentos más pesados como papilla durante el día y alimentos más ligeros como puré de zanahoria o zumo de naranja o piña por la noche.
Asegura que con este método, su bebé se desarrolló y creció bien. Diarra comenta: “A los seis meses, mi hija pesaba más de nueve kilos, a diferencia de otros niños de su edad en la zona”. Siguió esta dieta hasta los dos años. Añade: “Con el tiempo, mi bebé desarrolló el gusto por la comida y empezó a participar en las comidas familiares. A los dos años, dejó de amamantar sola, sin presión”.
Diarra explica que pudo seguir esta rutina gracias al apoyo de su esposo. Comenta: “Mi esposo estuvo a mi lado durante la lactancia y el destete. Me ayudó a cuidar a nuestra hija, incluso preparándole papilla a veces”.
Mahamadou Diarra la acompañó a todas sus citas con el nutricionista. Cree que los hombres deberían participar más en la nutrición de sus hijos.
El Dr. Yacouba Diakité es el coordinador de nutrición de la Dirección Regional de Salud de la región de Ségou. Explica que la lactancia materna exclusiva implica alimentar a los bebés únicamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida. Aconseja a las mujeres adoptar este método, ya que la leche materna es suficiente para satisfacer todas las necesidades nutricionales del bebé durante este período crítico de estabilización. Además, contiene nutrientes esenciales que favorecen su crecimiento y lo protegen contra enfermedades.
El Dr. Diakité añade que, en la lactancia materna exclusiva, la madre debe amamantar entre seis y ocho veces en un período de 24 horas. Destaca que otros tipos de alimentación, como la mixta, implican combinar la leche materna con alimentos complementarios como fórmula, agua o alimentos sólidos. Sin embargo, defiende firmemente la lactancia materna exclusiva como la mejor opción para los bebés.
Para un crecimiento adecuado, el Dr. Diakité recomienda introducir alimentos semilíquidos a partir de los seis meses de edad, y continuar con la lactancia materna hasta los 24 meses o más. Algunos ejemplos de alimentos semilíquidos son las papillas de cereales locales, las verduras ralladas y frutas como la zanahoria y la papaya. Los alimentos líquidos incluyen los zumos de frutas.
Hoy en día, la hija de Diarra se encuentra en excelente estado de salud. Diarra lo atribuye a los consejos de la nutricionista. Concluye animando a otras madres a optar por la lactancia materna exclusiva y a seguir los consejos de nutricionistas para asegurar que sus hijos crezcan sanos.
Este recurso se ha elaborado gracias a la iniciativa «HÉRÈ – Bien-être des femmes au Mali», cuyo objetivo es mejorar el bienestar de las mujeres y las niñas en materia de salud sexual y reproductiva, y fortalecer la prevención y la respuesta a la violencia de género en las regiones de Sikasso, Ségou, Mopti y el distrito de Bamako, en Mali. El proyecto está siendo implementado por el Consorcio HÉRÈ – MSI Mali, en colaboración con Radios Rurales Internationales (RRI) y Mujeres en el Derecho y el Desarrollo en África (WiLDAF), con financiación de Asuntos Globales de Canadá.
Fuente: Barza Wire
[Traducción, Jesús Esteibarlanda]
[CIDAF-UCM]
