Los archivos y la memoria histórica son herramientas fundamentales que permiten comprender el presente, y pueden servirnos como guía para al futuro. Como explica Shanna Ward, historiadora y especialista en conservación cultural, en su artículo How archives tell the truth america tries to forget, estos archivos son aún más importantes en tiempos convulsos como los que estamos viviendo, y para las poblaciones cuya memoria colectiva y verdad histórica están siendo cuestionadas o borradas. Ward explica que recopila documentos -desde escrituras antiguas hasta cartas o actas de iglesias- no por nostalgia o amor al pasado, sino porque la ausencia de registros beneficia al poder; cuando la historia no se documenta, la injusticia se vuelve rutina y la opresión se naturaliza. Además, argumenta que en un contexto en el que «todo parece urgente en el presente», es aún más importante tener en cuenta una perspectiva histórica, porque los archivos pueden servir como herramientas para afrontar circunstancias que se han podido dar anteriormente.
Ward se centra en investigar la vida de la población negra en los “estados libres” como Estados Unidos, y a través de ejemplos del siglo XIX, como la Ley de Esclavos Fugitivos de 1850, muestra cómo la violencia y la violencia burocrática trabajaron juntas para reforzar sistemas de opresión sostenidos por la propia comunidad. Narra también cómo fue la propia “maquinaria del Estado” la que permitió llevar a cabo todo tipo de procesos burocráticos, legales o judiciales inmorales para mantener esta opresión basada en argumentos racistas, asumiendo que ciertas características hacen a una persona inherentemente sospechosa. Es ahí cuando Ward lo afirma, la opresión “se presenta como orden”.
A raíz de esta reflexión, establece, pues, un paralelismo entre esos documentos históricos y la realidad contemporánea en Estados Unidos, en la que ciudadanos migrantes latinos o africanos están viendo su seguridad en el país tambalearse, con una profunda intervención de las fuerzas federales. La lógica es la misma que en el siglo XIX: una gran autoridad con mínima rendición de cuentas. Además, para ella es importante tener en cuenta que esta situación no es ninguna sorpresa ni viene de la nada, sino que gracias a lo que ha sido documentado durante siglos, se ve que se trata de situaciones que se han ido transformando y generando a lo largo de los años. De hecho, afirma que la discriminación actual es algo que “las comunidades negras siempre han sabido”, simplemente hasta ahora había resultado más fácil ignorar lo que estaba escrito.
La historiadora defiende que preservar archivos es un acto de resistencia; pues la documentación histórica sirve para reconocer patrones que se repiten, en este caso, contra la población negra, y para defenderse del futuro. Se trata, por lo tanto, de reconocer patrones y entender el presente como algo moldeado por el pasado, no independiente de él.
Fuente: Word in black
[CIDAF-UCM]

