Konso: un Museo Vivo.

9/06/2015 | Cultura

Lo más probable es que en Konso uno se sienta dentro de una campaña electoral, ya que los hombres y mujeres de una incansable sociedad utilizan camisetas haciendo alusión al partido político gobernate.

Aún así es el mejor momento del año para utilizar estas coloridas camisas durante su tercer festival cultural, habiendo utilizado en anteriores festivales ropa un poco andrajosa. Ora Hat`a Honso, que significa, Festival de Konso, marca el tercer aniversario del reconocimiento de sus alrededores por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Fue en agosto del 2012 que la UNESCO anunció que Konso había sido añadido a la lista oficial de Sitios de Patrimonio de la Humanidad.

Las altas tierras de Konso se encuentran a 920km de distancia al sudoeste de Addis Ababa. Sus alrededores están conformados por enromes valles entre montañas y colinas. Aparte de la reputación de grandes trabajadores que tienen los habitantes de Konso, y su profundo gusto por la música, bailes y colorida identidad, este panorama es otro descubrimiento del cual sus visitantes hablan. Pueden no tener mucha diferencia con muchas de las otras tribus encontradas en la Región Sur de Naciones, Nacionalidades y Personas, pero sí parecen tener una importante cultura festiva.

“Trabajamos juntos, todo lo hacemos juntos”, Bashhole Gurume, 65, says.

De acuerdo con Kebede Geletu, jefe de la oficina del gabinete de la administración de la zona, buscar por información histórica documentada sobre el pueblo de Konso es difícil y que la insuficiente literatura escrita sobre ellos son contribuciones de visitantes extranjeros.

“Konso es una tierra de gente trabajadora, con sabiduría ancestral y tradiconal, que ha sido heredada por generaciones por siglos”, dice Kebede.

Más allá de las cautivadoras tierras que están totalmente sembradas con arbustos y cultivos, la tierra es una escena de contrastes. Los valles, que representan los rascacielos del mundo desarrollado, las asentamientos de paredes de piedra, y las instituciones tradicionales bien preservadas, son los grandes tesoros de este pueblo. Más de 20 generaciones de monarquía tradicional continúan reinando en el territorio. Kala Gezahagn, 40, es la veinteava líder generacional de la tribu.

A diferencia de muchos otros líderes tradicionales de tribus alrededor del país, Kala Gezahagn es un educado hombre que habla inglés y que tiene un sentido de entendimiento por temas convencionales. Estudió ingeniería y se graduó de la universidad. Sin embargo esto no llega a describir completamente su trasfondo hasta que se llegue a entablar una conversación con él. Vive adonde siempre ha vivido con todas sus expresiones tradicionales. Tienen una responsabilidad de preservar la cultura e identidad de su gente. Conduce algunos de los rituales que la sociedad desea seguir practicando a pesar de las cargas provenientes de organizaciones gubernamentales y religiosas.

“Pienso que la educación me ayuda a reconciliarme con las diferencias entre las viejas tradiciones y las nuevas ideas, pero también a poder mantener la cultura”, dice.

A pesar del distante recuerdo de los líderes de Kala, Kala Gezahagm sirve a su sociedad de manera diligente. Se mantiene activamente involucrado en cualquier tema que pueda importar a la sociedad. Entrega mensajes y bendiciones a su gente dentro de su completa autoridad. Además se involucra en significativas promociones al turismo de los sitios de la provincia y de su pueblo.

“Intervenciones religiosas y gubernamentales son muy visibles aquí, esto degrada las largas tradiciones y sus valores, pero no nos daremos por vencidos a menos que sean muy dañinos”, dice, determinado en jugar un rol asegurando una transición inofensiva.

Aparentemente la administración local parece tener una harmoniosa relación con los líderes de la tribu.

“Nacimos de la sociedad. Somos completamente parte de ella. Espero que hagamos lo que es justo y necesario para el pueblo en conjunto”, dice Solomon Gebremariam, jefe de la administración de la zona.

Mientras que Kebede guiaba a los invitados por las aldeas de paredes de piedra, localmente llamados Gamoles, la perpleja visión que uno puede tener es de qué tan fuertes deben de ser los Konsos para poder transportado las rocas arriba de las colinas para construir sus cabañas.

“Esto es algo que nada más pudo haber sido hecho por súper hombres de la antigua generación,” Dorein Stratford, turista holandesa.

Los pasadizos, callejones y puertas de la aldea evidencian la creatividad de los Konsos, quienes utilizaban esto para protegerse de los enemigos y desastres naturales. Las aldeas están fortificadas y resguardadas por rocas basálticas para que nada lo pueda destruir. La madera del ciprés es considerada como pilar permanente de las casas (moras). Su antigüedad puede ser tan vieja como la de las rocas.

“Nos dijeron los ancianos que leen los escritos ancestrales, que la de edad de las “mora” es entre 300 y 500 años,” dice Kebede.

Mora, es una cabaña con paredes de piedra suspendida por pilares de madera de ciprés, es considerada un cuarto de huéspedes.

“Es una simbólica representación para la madre ya que muchos niños de las aldeas vecinas duermen juntos,” explica Kebede.

Cada aldea puede tener al menos 3 moras en donde la gente realiza rituales tradicionales. Además las moras son utilizadas como una corte. La construcción de estas moras es fascinante, ya que cuenta con un sistema de ventilación que mantiene fresco el lugar de su ambiente seco. De acuerdo con Kebede construir moras hoy día es algo impensable por el poco potencial que las nuevas generaciones tienen para contribuir. Además de que el costo podría ser de 2-3 millones de birr. Así que lo mejor que se puede hacer es preservar las existentes por el mayor tiempo posible a través de reparaciones cuidadosas.

gesergio_konso.jpg Algo que hace a los visitantes familiarizarse con Konso es el sitio de Nueva York, con increíbles torres de arcilla en los valles de la aldea de Gessrigo. Aunque nadie sabe realmente por qué se le llama en honor a la ciudad de nueva York en Estados Unidos, los guías turísticos dicen que el nombre fue dado por un turista francés que se sorprendió por el parecido de la vista con los rascacielos de la ciudad, para diferenciarlo así de la famosa montaña de Konso conocida por sus terrazas. Para muchos, Konso no es solamente un Patrimonio de la Humanidad para el país encabezando la lista de Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO de otros países africanos, pero también es un museo vivo por la masiva diversidad que acoge.

Fuente: The Reporter Ethiopia/ Por: Henok Reta
Traducción: Carolina Ruiz

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