La decisión unilateral del presidente Kibaki de renombrar al juez Aaron Ringera, como jefe de la Comisión Anticorrupción de Kenia, KACC, ha hecho temblar el parlamento, cuyos miembros en su sesión del día 16, que se prolongó hasta la noche, pidieron de manera abrumadora que se anulase la acción.
Ahora depende del presidente tomar la decisión de hacer caso al parlamento, a seguir defendiendo sus propios intereses, y esperar a que la hostilidad que ha generado su decisión, desaparezca con el tiempo.
De manera alternativa, la Junta de Asesores de la Comisión Anticorrupción de Kenia, ahora puede argumentar que el Parlamento ha revocado el nombramiento de Ringera, y comenzar su propio proceso para cubrir el puesto que les dirija. Recordemos que Kibaki no sólo ha desoído al parlamento, para nombrar a Ringera de nuevo como cabeza de la KACC, sino también a la Junta de la propia comisión.
Además el presidente debe considerar también que si persiste en el nombramiento sin ningún apoyo, ¿cómo va a lograr la financiación de la KACC del parlamento? Deberá estar preparado para un juego de ping pong con la cámara.
El debate del renombramiento de Aaron Ringera ha revuelto las pasiones de lealtades étnicas y afiliaciones políticas, y es una muestra de hasta qué punto el gobierno de coalición está fracturado.
*[Aaron Ringera, lleva 5 años siendo el jefe de la KACC, pero, siendo el funcionario que más cobra de todo el país (24.000 euros al mes. Más que el presidente), no se ha procesado a nadie por corrupción, ni una sola persona. Al término de su mandato, el renombramiento, o cambio, debería haber sido acordado entre los consejeros de la propia comisión y el parlamento. El presidente ha actuado ilegalmente al renómbralo sin consultar ni avisar a nadie.]
(The Standard, Kenia, 17-09-09)