Una reciente editorial de Trends’n’africa señala que el fútbol ha sido durante décadas uno de los escaparates principales del talento africano en el escenario mundial, con jugadores africanos triunfando en las grandes ligas y teniendo un fuerte impacto global. Sin embargo, más allá de este reconocimiento deportivo, por el momento, África no es capaz de obtener beneficios económicos o diplomáticos a través de esta fuerte industria que es el fútbol. Es por eso mismo que es interesante plantear una redefinición del rol del fútbol en el continente con el objetivo de convertirlo en una herramienta estratégica para su «diplomacia económica».
El argumento central de la editorial es que África ha exportado abundante talento futbolístico, pero aún no ha capitalizado plenamente el potencial económico, cultural y diplomático que este deporte puede generar a través de las retransmisiones, los patrocinios, los eventos… Por lo tanto, en lugar de centrarse únicamente en la exportación de jugadores, el continente podría aprovechar el fútbol para fortalecer su marca internacional, consolidar alianzas comerciales, atraer inversiones y promover el turismo e intereses culturales.
Las competiciones o eventos relacionados con el fútbol no deben ser vistos únicamente como fuente de entretenimiento, sino que para los países anfitriones funcionan también como instrumentos para atraer inversión, fomentar la cooperación regional y mejorar su reputación internacional. Marruecos, así como Senegal y Nigeria, aunque en menor escala, ya han dado algunos pasos en este sentido.
Trends’n’africa incide en la necesidad de que se sitúe a esta industria como parte de las agendas políticas, pues la considera un “vehículo para el desarrollo” que, entre otras cosas, puede servir de motor para lograr los objetivos de la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA, por sus siglas en inglés). Además del impacto positivo que podría generar en el empleo.
No obstante, un matiz importante a tener en cuenta para el cumplimiento de estos objetivos son los “desafíos estructurales persistentes” del continente, tanto a nivel institucional y legislativo, como a nivel de infraestructuras. Por lo tanto, sería necesario recurrir a la cooperación regional y a una sólida inversión, planificación estratégica y reforma institucional, entre otras cuestiones, para lograr que África pueda convertirse en una plataforma de influencia global dentro del fútbol, aportando beneficios económicos, políticos y culturales.
Fuente: Trends’n’africa
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