El neoliberalismo para Balcei, por José Antonio Barra

6/05/2026 | Bitácora africana, Opinión

 

Neoliberalismo es el nombre que se da al peculiar tipo de sistema económico que vivimos desde la crisis del petróleo del año 1973 hasta la crisis de las hipotecas basura de 2008. Se superpuso a la Tercera Revolución Industrial, caracterizada por la digitalización, que venía desarrollándose desde los años sesenta del siglo pasado, definida como la era de los ordenadores y de la globalización. Veamos qué circunstancias concurren en la época del neoliberalismo.

  1. Los países exportadores de petróleo, en 1973, decidieron subir los precios del crudo. Una de las muchas consecuencias fue que estos países acumularon una cantidad enorme de dinero. Sin saber qué hacer con él, inundaron los mercados financieros internacionales que, saturados de dinero, se vieron obligados a buscar “clientes”. Y los encontraron en las antiguas colonias europeas, muchas de las cuales se independizaron en torno a 1960, a las que ofrecieron préstamos en condiciones muy buenas, con intereses mínimos pero … ¡flotantes!, que enseguida subieron hasta hacerse insostenibles, condicionando la realidad del Tercer Mundo hasta hoy.
  2. Se llevó a cabo una liberalización de los movimientos financieros y de los movimientos de mercancías, sobre todo de los financieros, que nos llevó a la llamada “globalización”, que no es otra cosa que el capitalismo sin centro geográfico concreto. Globalización es una palabra amable con la que se designa algo que no es tan amable. La globalización es parcial, ya que lo único realmente globalizado son los movimientos del capital, que se mueven mayoritariamente en la esfera de la economía especulativa, auténtica burbuja al margen de la economía productiva, de la que, en cambio, succiona dinero. Son movimientos que no dan lugar a fábricas ni producen manufacturas; se dedican a comprar moneda, vender deuda… todo especulación. Y lo hacen moviéndose con enorme rapidez. Lo que compran hoy lo venden al cabo de unos días o unas horas para comprar otra cosa que venderán enseguida. De ahí que no les interese la Tasa Tobin. La Tasa Tobin es un impuesto muy, pero que muy pequeño, que debería pagarse en cualquier transacción financiera. Como el capital especulativo se está moviendo continuamente resulta que tiene que estar también continuamente pagando la Tasa Tobin, y es entonces cuando esta tasa les empieza a hacer daño. Para un movimiento financiero encaminado a producir cosas y generar empleo, pagar la Tasa Tobin, en cambio, resulta irrelevante.

Los movimienos financieros, ahora desrregulados, quedan al margen de control de los gobiernos, como así lo advirtió Luis Ángel Rojo siendo gobernador del Banco de España. También lo reconoció Felipe González en una conferencia que dio en México, en la que dijo que la economía financiera es un huracán, y que si su cola tocaba a España, nuestra economía apenas tardaría unas horas en hundirse. Los políticos están atados de pies y manos: si se deciden a sacar del cajón de la mesa el Boletín Oficial del Estado y gobernar… entonces la economía especulativa hunde al país. Preguntad, preguntad a Podemos que qué pasó con su primer documento sobre ley de la vivienda. Veréis qué sorpresa.

  1. Se produce un enorme auge de las corporaciones transnacionales, que van a formar conglomerados de empresas compuestos por casa madre y filliales, desarrollando un comercio “intraempresa”, es decir, entre filiales y casa madre, que ha llegado a suponer el 40 % (cuarenta) del comercio mundial. Controlando los precios internos se pueden falsear los resultados, evadir impuestos, hundir filiales, repatriar beneficios… Esto es una forma más de transferir dinero del sur al norte, junto a la deuda externa. En el año 2000, con el 3 % de la masa laboral, controlaban el 70 % del comercio mundial. Ante estas realidades, la tan defendida libertad de mercado no existe. Estas corporaciones deslocalizan la producción buscando condiciones ventajosas para ellas, es decir, países con bajos salarios o con poca normativa sindical o medioambiental. Así surgen las “maquilas”, esas gigantesacas empresas dedicadas generalmente al ensamblaje ubicadas en las zonas francas de cualquier país pobre. Las he visto en Nicaragua.
  2. Cambia también el modelo de gestión empresarial debido, en parte, a la nueva forma de pagar a los altos ejecutivos, que ahora van a cobrar en función de los resultados en bolsa de la empresa, no en función de los logros productivos obtenidos. Y para mejorar los resultados en bolsa, no hay nada como repartir dividendos a los accionistas: ¿para qué pensar en responsabilidades sociales de la empresa?
  3. Hay más cosas. El objetivo central del pleno empleo fue sustituido por el de la lucha contra la inflación, ya que el neoliberalismo considera que el desempleo no es un problema de la economía sino de la legislación relativa al mercado laboral. Se rebajan los impuestos a grandes ricos y grandes empresas, y se privatizan servicios públicos.

El ideario del neoliberalismo fue definido por la Comisión Trilateral, creada por David Rockefeller precisamente en 1973, en la que se reúnen, a título individual, altos cargos de todo tipo de organizaciones. Son los lobbies de los oligopolios transnacionales ejerciendo su poder. Definió una estrategia basada en estos elementos:

    • – Controlar los países dominantes y relegar el papel de los estados-nación a limitar posibles desórdenes. Recordemos a Nixon, que intentó políticas proteccionistas, y que cayó merced al caso Watergate en 1974, sustituído por hombres de la trilateral.
    • – Penetración sin confrontación en los países socialistas.
    • – Control de la natalidad para evitar la “presión” desde el Sur.
    • – Apoyo a una democracia formal y controlada, para evitar brotes revolucionarios generados por los gobiernos dictatoriales.

Con todo ésto llegamos a la crisis del 2008 provocada, entre otras cosas, por la creación de productos financieros compuestos por otros productos financieros entre los cuales los había poco fiables, pero que estaban bien calificados por las empresas de rating. Pasada la crisis, algunos de los rasgos del neoliberalismo que perviven hoy son, indudablemente, el predominio de la economía especulativa sobre la productiva, la imposibilidad de los políticos para gobernar y el poder de las corporaciones transnacionales. Habría que añadir algunas cosas, pero eso para otro día.

Sugerencia: pregunta en tu banco si el dinero que tienes está formando parte de la economía especulativa.

José Antonio Barra Martínez

CIDAF-UCM

Autor

  • Licenciado en Historia por la UNED y master en Técnicas Avanzadas de Investigación Histórica, Artística y Geográfica. Asimismo es agricultor ecológico. Está realizando una tesis doctoral en el Departamento de Geografía de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED, España) sobre las epidemias de Ébola en África, a las que investiga desde el punto de vista de la Geografía de la Salud.

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