El principal partido de la oposición de Sudán del Sur anunció el arresto de su líder, Riek Machar, mientras la ONU instaba a todas las partes a respetar el acuerdo de 2018 que puso fin a la guerra civil del país. La ONU advirtió el día 24 de marzo que el país se encontraba al borde de una nueva guerra civil tras los combates en el norte entre un grupo armado aliado de Machar y las fuerzas gubernamentales.
Machar se encontraba «confinado por el gobierno» y su vida corría peligro, declaró el portavoz de la oposición, Pal Mai Deng, en un discurso en vídeo dirigido a los medios el 24 de marzo por la noche.
Un funcionario de la oposición describió la llegada de 20 vehículos fuertemente armados al domicilio de Machar, donde fue arrestado junto con su esposa. “Sus guardaespaldas fueron desarmados y se le entregó una orden de arresto bajo cargos poco claros”, declaró Reath Muoch Tang, funcionario en la oposición del Movimiento/Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLM/A-IO).
El jefe de la misión de la ONU en Sudán del Sur, Nicholas Haysom, declaró, tras los informes sobre la detención de Machar, que las partes implicadas deberían «actuar con moderación y respetar el Acuerdo de Paz Revitalizado«. La guerra civil de cinco años en Sudán del Sur, en la que murieron 400.000 personas, culminó con un acuerdo de paz en 2018 que unió al presidente Salva Kiir y a Machar en un gobierno de unidad nacional. Machar es uno de los cinco vicepresidentes del país.
Las tensiones han ido en aumento entre los partidos de Kiir y Machar y se intensificaron en marzo cuando el Ejército Blanco, un grupo armado leal a Machar, invadió una base militar en el estado del Alto Nilo y atacó a un helicóptero de la ONU. El gobierno respondió con ataques aéreos, advirtiendo a cualquier civil en la zona donde se encuentra el grupo del ejército que desalojara la zona o «asumiría las consecuencias«.
Más de una docena de personas han muerto desde que comenzaron los ataques aéreos a mediados de marzo, y la ONU advirtió de una nueva guerra civil si los líderes no priorizan los intereses del país a otros intereses partidarios. “Esta noche, los líderes del país tienen que optar entre recaer en un conflicto generalizado o impulsar al país hacia la paz, la recuperación y la democracia, en el espíritu del consenso alcanzado en 2018 cuando firmaron y se comprometieron a implementar un Acuerdo de Paz Revitalizado”, declaró Haysom en un comunicado el 26 de marzo por la noche.
La Oficina de Asuntos Africanos del Departamento de Estado de EE. UU. instó a Kiir a revocar el arresto domiciliario y “evitar una mayor escalada de la situación”.
A principios de marzo, varios aliados de alto rango de Machar fueron arrestados por las fuerzas de seguridad, una acción que sus partidarios condenaron como una “grave violación” del acuerdo de paz.
Alemania y Noruega han cerrado temporalmente sus respectivas embajadas en Yuba. La Embajada de Estados Unidos redujo aún más su personal debido a las amenazas a la seguridad y recomendó a los estadounidenses que se encuentran en el país que se preparen para refugiarse en caso de que la situación se deteriore aún más. La Embajada Británica también informó que había reducido temporalmente su personal debido a que los servicios consulares están severamente limitados.
Nicholas Haysom ha descrito la situación de seguridad como “extrema”. Según él, los esfuerzos por lograr una paz duradera en la nación centroafricana oriental solo podrán prosperar si el presidente y su primer vicepresidente tienen la voluntad de colaborar y, especialmente, de “anteponer los intereses de su pueblo a los suyos”.
Fuentes: Africanews – ACI Africa
[Traducción y edición, Jesús Zubiría]
[CIDAF-UCM]