La creciente demanda mundial de cobre y cobalto, esenciales para la transición energética, está generando serias consecuencias sociales y ambientales en el sur de la República Democrática del Congo (RDC), donde las comunidades rurales denuncian la pérdida de acceso a sus tierras y la degradación de su entorno. En la provincia de Alto Katanga, los habitantes de la aldea de Lukutwe aseguran que la expansión de los proyectos mineros impulsados por las empresas extranjeras, principalmente chinas y estadounidenses, está ocupando bosques comunitarios protegidos que son gestionados legalmente por la población local. Según los residentes, se han instalado barreras y caminos que limitan la libre circulación y dificultan la supervisión de sus propias concesiones forestales.
Valérie Kyembo, presidente de la concesión forestal comunitaria de Lukutwe, afirmó que las restricciones impuestas por operadores mineros impiden a los pobladores controlar el uso de su territorio. Los guardabosques locales también han alertado sobre un aumento de la presión externa. Corneille Makonga, un miembro de los forestales, relató que personas con maquinaria pesada habían intentado tomar posesión de tierras comunitarias alegando compras ilegítimas, pese a que los aldeanos cuentan con la documentación oficial.
Las preocupaciones no se limitan al acceso a la tierra. Los residentes advierten sobre daños ambientales graves, en particular la contaminación de ríos por desechos mineros. Véronique Sebente, integrante del Comité forestal, explicó que los vertidos en el río Lwafi habían provocado la muerte de peces y la pérdida de cultivos agrícolas. Zonas antes fértiles ahora producen alimentos deteriorados, lo que ha hecho inviable la agricultura local.
Fuente: Trendsnafrica
[CIDAF-UCM]
