Los crecientes choques entre elefantes y humanos en Zimbabue evidencian los efectos de la presión demográfica y el cambio climático.
¿Cuál es el conflicto entre humanos y paquidermos?
Fundamentalmente es la invasión mutua de los terrenos que habitan unos y otros. En el primer trimestre de 2025, al menos tres personas murieron por el ataque de un paquidermo en la región de Kariba y en mayo, solo en esta ciudad, murieron tres personas por ataques de elefantes, y otras cuatro resultaron heridas al escapar. La población de elefantes de Zimbabue es la segunda mayor del mundo después de la de Botsuana. Se estima que Zimbabue cuenta con unos 100.000 ejemplares de paquidermos. Los casos de conflictos entre humanos y animales salvajes son muy frecuentes, ya que en una semana se denuncian al menos tres. A medida que la población humana aumenta, las áreas silvestres se reducen, lo que provoca un aumento de los conflictos. El cambio climático agrava esos problemas porque tanto los seres humanos como los elefantes se invaden mutuamente el terreno en busca de alimento y agua.
¿Tiene solución este conflicto?
Se proponen dos tipos de soluciones no solo diferentes sino contrarias. La primera propone el sacrificio de un número determinado de elefantes. La segunda considera esta solución inadecuada sugiere otras posibles soluciones
Veamos la propuesta de la primera solución:
El Gobierno ha anunciado su intención de sacrificar al menos 50 elefantes en la reserva de Save Valley, situada al sur del país. En la zona viven actualmente unos 2.550 elefantes, pese a que su capacidad ecológica es de 800. Es decir, hay tres veces más paquidermos de los que el hábitat puede sustentar. Es por esto que personas competentes son favorables al sacrificio de paquidermos Si hay un exceso de elefantes el sacrificio de paquidermos es de agradecer.
Lo que propone la segunda solución:
Para director del Centro para la Gobernanza de los Recursos Naturales, “matar elefantes de forma aleatoria es ridículo, ya que los elefantes violentos son una pequeña minoría, y a menos que uno haya atacado a alguien, no hay forma de saber cuáles son agresivos y cuáles no”. “Podrían terminar matando a los más pacíficos y dejando vivos a aquellos con mayor probabilidad de atacar a humanos”. El Gobierno podría considerar la posibilidad de vender ejemplares a países que no tienen elefantes o aumentar las cuotas de caza. Otra opción sería trasladar a los elefantes de zonas en las que hay mucha concentración a otras menos pobladas. Además, algunos proyectos innovadores como las vallas de colmenas, pueden disuadir a los elefantes de invadir los asentamientos humanos.
Bartolomé Burgos
CIDAF-UCM
