En varios barrios de Buyumbura, la capital económica de Burundi, la gestión de los desechos domésticos genera un creciente malestar. Los residentes denuncian retrasos en la recogida, tarifas poco claras y una falta de control por parte de las autoridades comunales, lo que ha creado un sistema confuso y costoso. Algunas familias explican que antes pagaban entre 10.000 y 15.000 francos burundeses al mes, pero los nuevos contratos les exigen entre 20.000 y 40.000 francos burundeses. A ello se suma la irregularidad del servicio: los camiones pasan de manera esporádica, a pesar de que los acuerdos estipulan una o dos recogidas mensuales. Los residentes también critican la falta de participación en la elaboración de los contratos. Afirman que algunas empresas presentan documentos ya preparados, sin consulta previa, lo que genera dudas sobre los criterios para fijar los precios. Mientras en algunos barrios se pagan 5.000 francos burundeses mensuales (, en otras zonas el coste supera los 15.000 francos burundeses ().
Ante la ausencia de un servicio regular, muchos vecinos recurren a alternativas informales. Jóvenes particulares se ofrecen a recoger la basura a cambio de pequeñas sumas, pero sin supervisión ni garantías sobre el destino final. En ocasiones, los desechos terminan abandonados en calles o cerca de ríos. Otros testimonios indican que cuando la basura se acumula algunos hogares optan por quemarla o arrojarla a los campos. En algunos barrios los habitantes advierten que los vertidos ilegales están contaminando zonas cercanas a ríos, cuya agua se utiliza para tareas domésticas cuando escasea el agua potable, y piden a las autoridades comunales mayor transparencia y seguimiento. Los vecinos han recordado a las administraciones competentes que las empresas de recogida operan bajo su responsabilidad y que un control adecuado es esencial para proteger la salud pública y el entorno urbano.
Fuente: Les voix du Burundi
[CIDAF-UCM]
