Bronces de Benín: conflictiva vuelta a casa, por J. Ramón Echeverría

6/02/2026 | Bitácora africana, Crónicas y reportajes

 

Han pasado cinco años desde que Wole Soyinka escribió su “Crónicas desde el país de la gente más feliz de la Tierra”, una divertida y amarga sátira política sobre la corrupción, en forma de novela de misterio. Hoy habría podido escribir otra “crónica”, también ésta divertida y amarga, sobre cómo lo que podía haber sido, con la inauguración del MOWAA (Museum of Western African Art), la gran fiesta de la vuelta a casa de los Bronces de Benín, ha terminado siendo, siempre gracias a los políticos, otra manifestación de la descomposición que acecha permanente a Nigeria.

Numerosas personalidades africanas y europeas llevan tiempo diciendo que ha llegado el momento de devolver los tesoros culturales saqueados durante el colonialismo. Los últimos en manifestarse han sido los senadores franceses que, el pasado 28 de enero aprobaron por unanimidad el proyecto de ley sobre la restitución de bienes culturales tomados ilícitamente a otros estados, cumpliendo con ello la promesa del presidente Macron, hecha hace nueve años, de permitir la devolución del patrimonio africano. En ese contexto, los bronces de Benín —miles de esculturas y tallas de latón, bronce y marfil— se han convertido en símbolos de la actual situación injusta. Son originarios de lo que hoy es el estado de Edo, en el sur de Nigeria. Fueron robados por soldados y marineros británicos en 1897. La mayoría se encuentran en museos occidentales y colecciones privadas. El Museo Británico en particular, posee unos 950 bronces de Benín. Para los habitantes de Edo, ese patrimonio representa el nexo concreto con las raíces de su historia y su cultura, y es vital el que bronces, tallas y máscaras vuelvan a la tierra de sus ancestros. Hasta ahora los europeos solían aducir que no siempre es bueno remover el pasado (¿Hasta qué siglo? ¿Hasta la Edad de piedra?) aún dentro del mismo continente africano. Y, aunque estén de acuerdo con la restitución de los bienes culturales, numerosos especialistas temen que muy pocos museos africanos cumplen con los requisitos necesarios para mantener en buen estado ese patrimonio.

Pero eso está cambiando. Desde 2017, el Grupo de Diálogo de Benín, que reúne al actual oba de Benín, Ewuare II (Eheneden Erediauwa hasta su coronación en 2016), a Godwin Obaseki, actual gobernador de Edo, al gobierno nigeriano y a museos de Alemania, Países Bajos, Suecia y Reino Unido (incluido el Museo Británico), ha estado trabajando en un proyecto para que algunos bronces de Benín regresen a Nigeria: Los museos europeos se turnarían para prestar (aunque algunos podrán donar) unos cientos de bronces de Benín, que serían acogidos en el nuevo Museo Real de Benin, en Benin City, la capital del estado de Edo.

En Abril de 2021, cuando Alemania manifestó su deseo de enviar a Nigeria los bronces en su posesión, pareció que el proyecto se ponía a andar. Y surgieron entonces las discrepancias. El gobernador de Edo, Godwin Obaseki, apoyado por un cierto “Legacy Restoration Trust”, LTR (Fideicomiso para la Restauración del Legado) decidió que los Bronces serían albergados en un nuevo “Edo Museum of Western African Art” (EMOWAA), y encargó la construcción del museo al prestigioso arquitecto ghanés Sir David Adjaye (Adjaye diseñó, con Philip Freelon, el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana, inaugurado en 2016, uno de los museos estatales del Instituto Smithsoniano). Alemanes y británicos prometieron millones para el proyecto, creyendo que el Oba y el LTR trabajaban juntos. Pero en julio de 2021, Ewuare II convocó a “todas las gentes de buena voluntad” a una reunión urgente en Benin City, la capital de Edo, en la que su oposición al proyecto de Obaseki fue tajante: «El único destino correcto y legítimo» para los Bronces es un «Museo Real de Benín», dijo, situado dentro de los terrenos de su palacio. Los Bronces tienen que volver al lugar de donde fueron tomados, y “él [el Oba] es el custodio de todo el patrimonio cultural del Reino de Benín«. La situación se complicó todavía más cuando en marzo de 2023 Muhammadu Buhari (1942- 2025), presidente de Nigeria de 1983 a 1985 y de 2015 a 2023, declaró que Ewuare II era, como Oba de Benín, el propietario de los Bronces; que era el Oba quien debía autenticar cada uno de los bronces devueltos; y que ningún bronce podía ser trasladado sin la autorización del Oba. La Comisión Nacional de Museos y Monumentos (NCMM) del gobierno nigeriano, que había gestionado muchas de las negociaciones sobre la devolución de artefactos saqueados, se sintió ninguneada. Algunos museos europeos se mostraron indecisos. “Negociamos con el gobierno nigeriano para devolver los bronces al NCMM y firmamos contratos con el NCMM”, dijo un importante funcionario alemán, “¿a quién se los vamos a entregar ahora?” En noviembre de 2022, la ministra de Asuntos Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, voló a Abuya y entrego 20 bronces al Ministro de Cultura de Nigeria. Seguían bajo custodia del NCMM.

Han pasado más de tres años. Bola Tinubu es presidente de Nigeria desde mayo de 2023. En noviembre de 2024, Monday Okpebholo sustituyó a Godwin Obaseki como Gobernador de Edo. Pero fue el MOWAA diseñado por Sir David Adjaye el que fue construido y, además, en los tiempos. «Sí, queremos centrarnos en lo histórico, pero el propósito es inspirar a lo contemporáneo”, afirmó a la BBC su director ejecutivo Phillip Ihenacho, que espera hacer de Benin City un “destino cultural” y crear 30.000 puestos de trabajo directos e indirectos.

La apertura oficial estaba prevista para el11 de noviembre de 2025. Pero ese día las protestas lo interrumpieron todo, los visitantes tuvieron que alejarse ayudados por la policía. Los manifestantes exigían que el museo se llamara “Benin Royal Museum”, y quedara bajo el control del Oba Ewuare II. Según la declaración a la BBC de un portavoz del estado de Edo, se protestaba porque en el proyecto original el museo debía llamarse “Edo Museum of Western African Art” (EMOWAA), y ahora habían suprimido la “E” de Edo. Oluwatoyin Sogbesan, especialista cultural, pedía que se descolonizara la expresión “Benin bronzes”, y que fueran conocidos con su nombre en Edo, “Emwin Arre”, “Cosas culturales”. Y, según tengo entendido, el museo permanece cerrado hasta que se llegue a un “acuerdo”.

J. Ramón Echeverría

CIDAF-UCM

Autor

  • Investigador del CIDAF-UCM. A José Ramón siempre le han atraído el mestizaje, la alteridad, la periferia, la lejanía… Un poco las tiene en la sangre. Nacido en Pamplona en 1942, su madre era montañesa de Ochagavía. Su padre en cambio, aunque proveniente de Adiós, nació en Chillán, en Chile, donde el abuelo, emigrante, se había casado con una chica hija de irlandés y de india mapuche. A los cuatro años ingresó en el colegio de los Escolapios de Pamplona. Al terminar el bachiller entró en el seminario diocesano donde cursó filosofía, en una época en la que allí florecía el espíritu misionero. De sus compañeros de seminario, dos se fueron misioneros de Burgos, otros dos entraron en la HOCSA para América Latina, uno marchó como capellán de emigrantes a Alemania y cuatro, entre ellos José Ramón, entraron en los Padres Blancos. De los Padres Blancos, según dice Ramón, lo que más le atraía eran su especialización africana y el que trabajasen siempre en equipos internacionales.

    Ha pasado 15 años en África Oriental, enseñando y colaborando con las iglesias locales. De esa época data el trabajo del que más orgulloso se siente, un pequeño texto de 25 páginas en swahili, “Miwani ya kusomea Biblia”, traducido más tarde al francés y al castellano, “Gafas con las que leer la Biblia”.

    Entre 1986 y 1992 dirigió el Centro de Información y documentación Africana (CIDAF), actual Fundación Sur, Haciendo de obligación devoción, aprovechó para viajar por África, dando charlas, cursos de Biblia y ejercicios espirituales, pero sobre todo asimilando el hecho innegable de que África son muchas “Áfricas”… Una vez terminada su estancia en Madrid, vivió en Túnez y en el Magreb hasta julio del 2015. “Como somos pocos”, dice José Ramón, “nos toca llevar varios sombreros”. Dirigió el Institut de Belles Lettres Arabes (IBLA), fue vicario general durante 11 años, y párroco casi todo el tiempo. El mestizaje como esperanza de futuro y la intimidad de una comunidad cristiana minoritaria son las mejores impresiones de esa época.

    Es colaboradorm de “Villa Teresita”, en Pamplona, dando clases de castellano a un grupo de africanas y participa en el programa de formación de "Capuchinos Pamplona".

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