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Argelia ¿Por qué fracasó la primavera árabe?
11/01/2013 -

¿Por qué Argelia? ¿Por qué destacar este país?

Es un país árabe, pero al mismo tiempo africano. Casi cualquier otro país del norte de África ha experimentado cambios políticos fundamentales, tras el levantamiento popular de principios de 2011 en la región.

Argelia es también el primer país africano en orden alfabético. Y en 2013 nos hemos propuesto el objetivo de cubrir todos los países africanos en nuestros escritos.

Para cada país, en unos pocos párrafos, observaremos los siguientes aspectos:
- Datos en las noticias que conectan al país con parte de su pasado reciente y no tan reciente.
- Asuntos de actualidad con referencias a los acontecimientos regionales
- Oportunidades y riesgos políticos y económicos.

Pero en el caso de Argelia ¿por dónde empezamos?

Por supuesto, está la visita oficial de François Hollande en diciembre de 2012. El presidente francés reconoció en nombre de su país del carácter brutal de la colonización que sufrieron los argelinos.

“La historia, incluso cuando es trágica, incluso cuando es dolorosa para nuestros dos países, debe ser contada”, declaró Hollande ante los parlamentarios argelinos el 20 de diciembre de 2012. “Durante 132 años, Argelia fue sometida a un sistema de colonización profundamente injusto y brutal” “Reconozco aquí el sufrimiento que la colonización ha infligido al pueblo argelino”, añadió.

Hollande fue a Argelia para establecer la fundación de una nueva era de relación entre los dos países, tomando cierta distancia tangible con sus predecesores. Francia, con su economía aplastada parece más necesitada de la mejor perspectiva de crecimiento económico argelino, y dispuesta a bajarse los humos a sí misma de algún modo.

Para el gobierno de Francia, la visita fue una oportunidad de concluir, entre otros muchos acuerdos beneficiosos, un acuerdo para desarrollar una empresa conjunta de Renault, la gigante fábrica de coches francesa, y dos compañías argelinas. Se acordó construir una planta, que pretende abastecer a Argelia y al resto del continente africano, a las afueras de Oran, una ciudad portuaria en el oeste de Argelia.

Cuando la primavera árabe, el movimiento de levantamientos populares que comenzó en Túnez en enero de 2011 y hoy sigue en marcha, particularmente en Siria, engulló a varios países del norte de África, (Egipto, Libia y Marruecos), fracasó en Argelia.

Una de las razones que dan algunos analistas es que la población argelina todavía estaba traumatizada por la violencia que se apoderó de todo el país en la década de los 90, con los musulmanes fundamentalistas. Parece ser que no ha logrado dejar en el pasado esos acontecimientos y estar preparada para otro cambio social radical, desde el presente contexto político. Y no carece de imperfecciones del sistema precisamente.

Comenzado a principios de 2011 en Túnez, Egipto y Libia han cambiado drásticamente a nivel político, no necesariamente en la forma en que esperaban aquellos que estuvieron inicialmente al frente de la renovación social. Las consecuencias de esa transformación siguen experimentándose incluso más allá de estos países.

El caos que fue creado por la OTAN bombardeando Libia y el asesinato de Gadafi el 20 de octubre de 2011, ha creado una explosión de inseguridad en todos los países del Sáhara. La situación más acuciante está actualmente en Malí, donde los musulmanes fundamentalistas con fuertes conexiones en Argelia, a través de AQMI [Al Qaeda del Magreb Islámico], han dividido el país en dos.

Argelia se ha opuesto categóricamente a una intervención de cualquier fuerza militar internacional en Malí, particularmente de fuera del continente, para restablecer la autoridad de Bamako en el separatista norte de Malí. Cualquiera que sea objetivo sobre cómo los países de la OTAN y su alianza abusaron de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU para destruir Libia y al hacerlo desestabilizar, casi intencionadamente varios países africanos, estaría de acuerdo y comprendería que futuras intervenciones militares en el continente africano son muy perjudiciales, y por tanto no son bienvenidas.

Si Argelia se desestabilizase, esto significaría que todos los grandes países de África (Sudán, la República Democrática del Congo) se desestabilizarían también. Como dice el escritor camerunés Charles Onana “si uno quiere desestabilizar África, puede lograrlo atacando a los países grandes. Lo que sigue es simplemente un efecto dominó, engullendo a los otros países más pequeños en el proceso”.

Uno de los frentes económicos, según informa Mbendi Information Services, es que “Aunque Argelia es uno de los mayores productores de petróleo y gas de África, todavía es considerado relativamente infra explotado. Su industria de hidrocarburos es clave para su economía”. “Argelia ha experimentado un importante crecimiento en los últimos años, en gran parte ayudado por los grandes ingresos que reportan el petróleo y el gas natural”, añade la misma fuente.

Reuters por su parte indica que en términos de Gas pizarra, Argelia tiene enormes reservas sin explotar. “La nación africana de Argelia, ya uno de los mayores exportadores de petróleo y gas natural, podría convertirse en un exportador aún mayor en los próximos años a medida que desarrolle hasta 1.000 billones de pies cúbicos de gas natural atrapado en roca de pizarra a más de 1.000 metros bajo la superficie”.

Hace más o menos un año, estaba hablando con una argelina bien educada que vivía en Reino Unido, hija de un luchador por la libertad, cuya determinación y sacrificios ayudaron a que Argelia obtuviera su independencia. Ella conoce la realidad de su país de origen ya que lo visita regularmente. Sin embargo, se queja del nivel de corrupción e ineptitud de la actual élite política. El que la juventud argelina siga sufriendo un alto desempleo [En 2008 el nivel de participación de la juventud en la economía era del 28%], esto a pesar de la riqueza generada particularmente por el petróleo y el gas, es un contexto que para ella es de algún modo repugnante.

¿Tendrá Argelia si propia versión de Primavera Árabe? Ciertamente hay muchos jóvenes desempleados y otros grupos desfavorecidos en el país que encontrarían en ella la única forma de mejorar su futuro. ¿Podría cualquier cambio político radical, reemplazo del actual contexto político, deteriorarse hasta la total desestabilización del país? Eso es una posibilidad no deseable para los argelinos ni los africanos en general, que se benefician de cualquier sociedad estable, aunque tengan que enfrentarse a muchos corrillos.

Publicado en el blog Rising Continent, de Ambrose Nzeyimana, el 8 de enero de 2013.


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