El primer editorial de este año 2026 da cuenta de una reivindicación recurrente de los africanos en favor de unas relaciones con Europa más acordes con la justicia y el reconocimiento de los valores humanos y culturales de África. Esta reivindicación se sitúa en el contexto de una realidad mundial más bien complicada: tensiones entre los diferentes países, inseguridad, yihadismo, intereses geopolíticos, rivalidades comerciales y crisis medioambientales que impiden, desgraciadamente, su plena realización.
Las reuniones bilaterales ÁFRICA-EUROPA no faltan. Una de las últimas –la Séptima Cumbre Unión Africana-Unión Europea– tuvo lugar a finales del mes de noviembre del año pasado, en Luanda, capital de Angola. Difícil afirmar que fue un éxito, viendo el fracaso de las políticas estatales europeas para gestionar los flujos migratorios.
El presidente angoleño fue claro a la hora de expresar la necesidad de “redefinir los modelos de cooperación y el deseo de África de ser escuchada en las instancias internacionales”. Pidió, concretamente, ampliar la cooperación en materia de paz y seguridad, fomentar respuestas conjuntas más fuertes contra el terrorismo y la violencia, la acción climática y la financiación para la adaptación y el apoyo a la transición energética de África, así como de fortalecer los lazos económicos con compromisos para promover inversiones en infraestructuras sostenibles, manufactura y agricultura, y desarrollar la movilidad y los intercambios entre personas.
Por otro lado, el secretario de la ONU, Antonio Guterres recordaba que las guerras en Ucrania, Gaza y Sudán muestran los límites actuales del multilateralismo, pidiendo a los participantes de ambos continentes corregir la “arquitectura financiera internacional y la atribución a África de unas sedes permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU.
En este número de “Africana”, en línea con las ideas expresadas en la Cumbre de Luanda, ponemos a disposición de nuestros lectores el interesante informe elaborado por el misionero Padre Blanco, Lázaro Bustince. Su presentación se apoya en las valientes declaraciones de los últimos papas y de reconocidos economistas mundiales. Lázaro nos dice que un futuro mejor en las relaciones internacionales es posible, porque disponemos de los recursos y medios necesarios para ello. Solo nos falta esforzarnos a garantizar un partenariado justo para todos.
Agustín Arteche Gorostegui
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CIDAF-UCM

