El gobierno de Burkina Faso ha cerrado todas las universidades el día 14 de marzo, hasta nuevo aviso, en respuesta a las protestas desencadenadas por la muerte de un estudiante que había sido detenido, bajo custodia policial.

Seis personas han muerto y algunos edificios públicos han sido incendiados después de la muerte, el mes pasado, de un estudiante en la ciudad de Koudougou, al oeste de la capital, Uagadugú.

Las autoridades atribuyen la muerte a la meningitis, pero los manifestantes aseguran que la muerte de su compañero fue el resultado de las heridas causadas por la policía mientras estaba retenido en la comisaría, en pasado mes de diciembre.

Un país sin salida al mar de 15 millones de habitantes, en el África occidental, importante productor de algodón, Burkina Faso ha evitado la inestabilidad que ha plagado sus países vecinos y en los últimos años se ha beneficiado de los altos precios de las materias primas que exporta.

Pero mientras que la capital Uagadugú se ha establecido como un centro de conferencias internacionales, el país sigue estando sumido en la pobreza, ocupando el puesto 161 de 169 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, que mide la calidad de vida.

Blaise Compaore juró su cargo para un nuevo mandato como presidente el pasado mes de diciembre, ampliando su gobierno a 23 años. Compaore, que llegó al poder en 1987, mediante un golpe de estado, asesinado a su predecesor, Thomas Sankara, resultó reelegido con el 80.15 % de los votos, un resultado respetado, a pesar de las múltiples quejas de irregularidades presentadas por la oposición.

(Angola Press, 15-03-11)