drought-780088_1920.jpgLos habitantes del condado de Garissa en Kenia se enfrentan a un problema que asola a la ciudadanía mundial mucho anterior al virus: la escasez de agua. Como en otras tantas regiones, las mujeres son las encargadas de proveer agua a las familias y comunidades, tarea que no solo consume gran parte de su tiempo y energía, sino que en Garissa se ve dificultada por la sequía.

A pesar de haber notado económicamente los efectos de la covid-19, los habitantes de este condado niegan haber conocido ningún caso de infección por el virus, mientras que señalan los ataques del grupo terrorista Al-Shabaab como su principal temor.

Fuente: TalkAfrica

[Traducción y Edición, Irene Ruzafa Martín]

[Fundación Sur]


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