En la República Democrática del Congo (RDC), el ejercicio del periodismo ha sido históricamente un acto de valentía. Sin embargo, la creciente ofensiva del grupo rebelde M23 ha convertido esta profesión en una misión extremadamente peligrosa.
¿Cuál es la situación actual del periodismo?
Desde enero de 2024 hasta enero de 2025, Reporteros Sin Fronteras documentó más de 50 ataques contra redacciones y periodistas en Kivu Norte: entre ellos saqueos, amenazas, agresiones físicas y cierres forzosos de emisoras comunitarias. Al menos 26 radios comunitarias fueron asaltadas o clausuradas y alrededor de diez de estos ataques fueron perpetrados directamente por el M23. En ese contexto, unos 90 periodistas fueron desplazados, obligados a huir para salvar sus vidas. Una vez el M23 se hizo con el control de ciudades clave como Goma y Bukavu (en enero y febrero de 2025), la situación para la prensa empeoró súbitamente. Se impusieron estrictas restricciones a la información, con directrices explícitas sobre qué vocabulario usar; por ejemplo, reemplazar “ocupar” por “liberar” en los contenidos periodísticos; así como prohibir la difusión de noticias negativas sobre el movimiento rebelde
¿Se dan otros controles?
Durante una reunión en Bukavu se dio instrucciones draconianas a los gestores de medios. El periodismo se transformó en una actividad clandestina. Muchos periodistas eliminan sus artículos antiguos, ocultan su identidad en redes sociales o se niegan a firmar sus trabajos por miedo a represalias. Un reportero de Goma relató que recibió llamadas anónimas de miembros del M23 amenazándolo de muerte por haber informado desde zonas controladas por el ejército; tras lo cual, permaneció cinco días sin salir de su casa, aterrado por la seguridad de su familia.
Amnistía Internacional denuncia otros abusos
Amnistía Internacional ha denunciado secuestros, torturas y detenciones arbitrarias de periodistas y defensores de derechos humanos desde que el M23 tomó Goma, documentando al menos 130 personas secuestradas en hospitales y múltiples actos de violencia sistemática. También hay quienes, al intentar huir, como la periodista Dame Tuluka, fueron detenidos y acusados injustamente de espionaje por parte de agentes fronterizos vinculados al M23. Organizaciones de apoyo, como Reporteros Sin Fronteras (RSF), han intensificado su ayuda para periodistas desplazados, cubriendo gastos de reubicación, atención médica y asistencia legal, beneficiando a unas 40 personas con cerca de 47.000 euros. Sin embargo, las medidas de apoyo, aunque cruciales, son insuficientes frente a la magnitud de la represión.
Impacto en el derecho a la información
El impacto del control de medios va más allá de la seguridad individual: significa la erosión del derecho a la información, la monopolización narrativa por parte de actores armados y la imposición de una propaganda opresiva. Los medios locales desaparecen, o ceden el control, y los ciudadanos quedan desprovistos de fuentes fiables para comprender la realidad que viven.
Bartolomé Burgos
CIDAF-UCM

