Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), al menos 4.445 personas huyeron entre septiembre y octubre de diversas localidades de la provincia mozambiqueña de Cabo Delgado debido a los ataques de grupos armados insurgentes.

De acuerdo con el último informe del Mecanismo de Monitoreo de Viajes de Emergencia (ETT) de la OIM, los desplazamientos de población se produjeron entre el 21 de septiembre y el 2 de octubre en cuatro distritos diferentes, e involucraron a 4.445 personas, pertenecientes a 1.493 conjuntos familiares.

La mayoría de las personas desplazadas realizaron el viaje a pie o en autobús, incluyendo 691 hombres, 1364 mujeres y 2390 niños, lo que representa el 54% de la población total afectada.

La OIM también identificó entre los desplazados a 85 mujeres embarazadas, 73 personas mayores de 60 años, 31 menores no acompañados o separados de sus familias, 31 personas con discapacidad y 10 personas con enfermedades crónicas.

Cabo Delgado, provincia rica en gas natural situada en el norte de Mozambique, sufre desde 2017 una insurgencia armada que, según organizaciones internacionales, ya ha causado más de 6.600 muertes y 1,2 millones de desplazados.

Los incidentes relacionados con el conflicto en Cabo Delgado aumentaron en el primer semestre de este año, en comparación con 2025, y los secuestros se utilizan cada vez más para exigir rescates y para el reclutamiento forzoso, incluso de menores.

Instituciones cercanas a la población afectada informan sobre el empeoramiento de la situación de seguridad en el norte del país y advierten sobre el creciente impacto de la violencia en la población civil.

Según el informe de la OIM, en el primer semestre de 2026 se registraron más de 400 incidentes de conflicto, un 10 % más que en el mismo periodo de 2025, incluyendo episodios como homicidios, destrucción de viviendas, saqueos y secuestros. Actualmente, alrededor de 1,38 millones de personas viven con las consecuencias del desplazamiento en Cabo Delgado, entre ellas aproximadamente 662.000 desplazados internos y 722.000 habitantes que han regresado a sus lugares de origen.

Detrás de estas cifras se encuentran familias obligadas repetidamente a abandonar sus hogares, niños cuya educación se ha visto interrumpida y comunidades cuyos medios de subsistencia y acceso a servicios básicos han sido destruidos.

Fuente: O País

[Traducción y edición, Jesús Zubiría]

[CIDAF-UCM]