El Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), ganador de las elecciones en Marruecos, ha llegado a un acuerdo con otros tres partidos para formar un gobierno de coalición, asegurando 207 escaños en la Cámara de Representantes, compuesta por 395 miembros. La alianza incluye al partido nacionalista Istiqlal, a la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y al Partido del Progreso y del Socialismo (PPS), otorgando a la coalición una mayoría de nueve escaños.

El rey Mohammed VI nombró a la líder del PAM, Fatima Ezzahra El Mansouri, jefa de Gobierno el 29 de septiembre, tras las elecciones parlamentarias del 23 de septiembre. Su nombramiento marca un hito histórico, ya que se convierte en la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra de Marruecos. El PAM obtuvo 97 escaños, mientras que el Istiqlal consiguió 65, la USFP 26 y el PPS 19. La Agrupación Nacional de Independientes (RNI), que lideraba el gobierno saliente y obtuvo 66 escaños, permanecerá fuera de la nueva coalición.

Los partidos se han comprometido a seguir una agenda de reformas compartida, y actualmente se están preparando los nombramientos del gabinete y el programa de gobierno. La administración entrante se enfrenta a una creciente presión para abordar el desempleo juvenil, el aumento del coste de vida, la desigualdad económica y la corrupción, al tiempo que mejora la sanidad, la educación y otros servicios públicos.

El gobierno también supervisará los preparativos para la Copa Mundial de la FIFA 2030, que España organizará conjuntamente con Portugal y Marruecos. Sin embargo, la baja participación electoral —de apenas el 38 % en los comicios de septiembre— pone de manifiesto la preocupación por la implicación ciudadana y la legitimidad política. A pesar del cambio de gobierno y del partido que gobierne, el rey Mohammed VI conserva importantes poderes constitucionales sobre cuestiones estratégicas clave, dominando los llamados ministerios de soberanía. Sea cual sea el resultado de las elecciones, la monarquía mantiene bajo su control los ministerios de Defensa, Asuntos Exteriores, Interior, Asuntos Religiosos y la Secretaría General del Gobierno. Además, preside el Consejo de Ministros y lidera tanto las Fuerzas Armadas como el Consejo Superior del poder Judicial, teniendo gran influencia en la designación de los magistrados. En el terreno económico, el rey es la primera fortuna nacional controlando los más importantes sectores del país. De esta forma la monarquía mantiene un férreo control real sobre el ejecutivo, el legislativo, el judicial, la economía y la vida religiosa y social del país.

Entre las prioridades inmediatas de la coalición figuran la finalización del programa político, mientras se prepara para hacer frente al creciente descontento social y cumplir con plazos económicos y presupuestarios más urgentes.

Fuente: Anadolu Ajansi – The New Arab

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