El ministro de Salud de Sudáfrica, Aaron Motsoaledi, presentó ante la comisión de investigación sobre los sistemas alimentarios del país la alarmante situación relacionada con la nutrición infantil. Según sus declaraciones, casi uno de cada tres niños sudafricanos menores de cinco años sufre retraso en el crecimiento, lo que indica que son demasiado bajos para su edad debido a la falta de nutrientes adecuados a lo largo del tiempo. Este problema afecta a 13 millones de hogares, que con este motivo reciben el subsidio de manutención infantil de 580 rands (31,12 €) proporcionado por la Agencia Sudafricana de Seguridad Social (SASSA). Pese a esto, el ministro de Finanzas no aumentó las ayudas para el cuidado infantil en octubre.

Tshimbi Mokgele, de la Fundación StartWell, subrayó que el problema de la nutrición no se limita a la escasez de alimentos. Los expertos enfatizan que el aumento de dinero por sí solo no resolvería la situación, ya que, aunque el dinero puede comprar calorías, no siempre asegura la obtención de proteínas, vitaminas y minerales necesarios para prevenir el retraso del crecimiento.

Otros programas de alimentación a gran escala enfrentan limitaciones significativas. El Departamento de Educación Básica destina más de 10.000 millones anuales de rands ( €) al Programa Nacional de Nutrición Escolar, que proporciona 9,7 millones de comidas al día financiadas con 24 rands (1,28 €) por niño. Mokgele advierte que muchos de estos programas solo miden las comidas servidas sin evaluar su impacto en la reducción del retraso en el crecimiento.

Expertos como el microbiólogo Thulani Makhalanyane y la economista de la salud Ronelle Burger destacan que las infecciones recurrentes, el agua contaminada y el saneamiento deficiente afectan a la salud intestinal de los niños que viven en asentamientos informales, lo que les impide absorber los nutrientes necesarios. Esta condición se denomina disfunción entérica ambiental. Makhalanyane sugiere que para lograr un progreso significativo es necesario mejorar el saneamiento, el control de infecciones y la nutrición en la primera infancia. La Fundación StartWell realiza visitas a centros de educación infantil para medir la estatura de los niños según los estándares internacionales, con el objetivo de identificar problemas de crecimiento con mayor antelación.

A pesar de que la subvención de la SASSA para el cuidado infantil es considerada útil, se reconoce que es limitada. Su uso extendido no ha logrado mitigar el retraso en el crecimiento, lo que indica que las transferencias en efectivo deben complementarse con mejoras en el saneamiento, control de infecciones, nutrición materna y servicios para la primera infancia para abordar de manera efectiva la desnutrición crónica.

Fuente: Joburg etc

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