Tras la reanudación de los combates con el Frente de Liberación Popular de Tigray, las fuerzas del gobierno federal etíope y los combatientes aliados han retomado el control de Mekelle, capital de la región de Tigray. La pérdida del control sobre Mekelle supone un importante golpe estratégico para el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF), pero ello no significa que vaya a cesar el conflicto. Según ha notificado el TPLF, su administración regional comenzará a operar desde otra ubicación. De igual forma, sus fuerzas militares seguirán activas fuera de la ciudad, lo que puede suponer la escalada de nuevos conflictos en otras partes de la región.
La actual situación suscita grandes preocupaciones sobre el acuerdo de paz de Pretoria de 2022, con el que se puso fin a dos años de devastadora guerra entre el gobierno federal de Etiopía y el Frente de Liberación Popular de Tigray. Además, esta situación de inseguridad complica mucho más las relaciones entre Etiopía y Eritrea. Como consecuencia de la reanudación de los combates en la región de Tigray, la crisis puede dar lugar a rivalidades más amplias en el Cuerno de África. Igualmente, en el ámbito humanitario, entre la población etíope de esta región se ha reavivado la preocupación de otra crisis humanitaria como la sufrida a causa de la guerra entre 2020-2022.
Fuente: allAfrica
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