La ministra de Relaciones Exteriores de Santo Tomé y Príncipe, Ilza Maria dos Santos, abordó la creciente injusticia que enfrentan la nación insular que, a pesar de no ser responsables del caos global ni del daño ambiental, sufren las graves consecuencias del cambio climático. Durante la 81ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, la ministra destacó la necesidad de una reconfiguración del panorama global, enfatizando que el archipiélago no busca caridad, sino dignidad y colaboración. La ministra resaltó que el multilateralismo debe funcionar ante la escalada de las crisis humanitarias y climáticas, y que los problemas globales requieren respuestas urgentes. Ilza dos Santos presentó a Santo Tomé y Príncipe como un guardián del patrimonio natural de la humanidad, que paradójicamente protege a una comunidad global que no lo hace.
La santotomense subrayó, durante una entrevista oficial con la ONU News, que la paz debe prevalecer sobre el conflicto, no solo como un imperativo moral, sino porque la estabilidad es esencial para promover un desarrollo económico que salve vidas. En medio de la amenaza del océano que invade su territorio, el archipiélago lanzó una «boya de lucidez«, instando a los líderes mundiales a reconocer que la humanidad comparte el mismo barco y que es fundamental aprender a remar juntos para evitar el naufragio. La ministra hizo un llamamiento a transformar las donaciones en alianzas estratégicas y a sustituir la retórica vacía por acciones concretas contra el cambio climático. Santo Tomé y Príncipe, ubicado en el Golfo de Guinea y reconocido como una Reserva de la Biosfera por la UNESCO, enfrenta los efectos de la crisis climática, a pesar de no haber contribuido a las emisiones que la provocan.
Tras las devastadoras inundaciones de 2021, que causaron daños significativos a la infraestructura y la economía del país, se requirió una movilización financiera superior a 33 millones de dólares para hacer frente a la destrucción. A pesar de las limitaciones presupuestarias, el país avanza en la creación de ocho nuevas áreas marinas protegidas. Sin embargo, la ministra enfatizó que el verdadero desafío radica en combatir un sistema financiero internacional que dificulta el acceso a herramientas vitales como el Fondo de Indemnizaciones por Daños y Perjuicios y el Fondo Verde. Además, mencionó el impacto de la inflación en la región, exacerbada por conflictos en el extranjero, que transforma la dependencia mundial de los combustibles fósiles en una crisis inmediata, afectando a la capacidad comercial, al aumento de coste del transporte y de los bienes a nivel mundial y generando un impacto en la vida económica y social de la población de Santo Tomé.
Fuente : Télanón – Naciones Unidas
[CIDAF-UCM]
