El nuevo curso escolar en Malí comenzó el 24 de septiembre con más de 2.400 escuelas que no pudieron reabrir sus puertas debido al agravamiento de la inseguridad. La creciente presencia de grupos yihadistas continúan afectando fuertemente a todo el sistema educativo.

El presidente Assimi Goïta ha declarado el año académico 2026-2027 como el «Año de la Educación y la Cultura», pero miles de niños comienzan el curso sin acceso a las aulas. El gobierno ha hecho de la educación una prioridad, pero la situación de seguridad sigue siendo un obstáculo importante para la reapertura de escuelas en las zonas afectadas.

Según cifras del Ministerio de Educación de Malí, el número de escuelas cerradas ha seguido aumentando en los últimos años al mismo tiempo que la violencia se extiende por diversas zonas del país. Estos cierres afectan a comunidades que ya sufren desplazamientos y alteraciones derivadas del conflicto, lo que deja a los niños con menos oportunidades para continuar su educación.

Al iniciarse el nuevo año académico, el desafío para Malí no es solo lograr que los niños regresen a las aulas, sino también garantizar que las escuelas puedan permanecer abiertas y seguras, a pesar de la persistente inseguridad.

Fuente: wassarenews

[Traducción y edición, Jesús Zubiría]

[CIDAF-UCM]