Ecumenismo yoruba en la Expressway, por José Ramón Echeverría

24/09/2026 | Bitácora africana, Crónicas y reportajes

 

En Estados Unidos, la “Route 66”, que une Chicago con Los Ángeles, ha inspirado innumerables películas, canciones y libros, lo mismo que la “US Route 50”, “The Loneliest Road in America”, que también atraviesa el país de costa a costa. Australia tiene la “Stuart Highway” que cruza el continente de norte a sur, atraviesa enormes espacios desérticos y se ha convertido en una ruta mítica del outback. Mucho más corta, unos 300 km, la “Garden Route”, es la carretera sudafricana a lo largo de la costa entre los cabos Occidental y Oriental, famosa por sus paisajes. Y como Nigeria no podía ser menos, allí encontramos la Lagos-Ibadan Expressway, apodada acertadamente “Spiritual Highway”, “Church Highway” y “Gateway to Heaven. Porque Nigeria, además de ser en África el país con mayor número de habitantes (entre 230 y 240 millones), mayor número de escritores y músicos reconocidos internacionalmente (Wole Soyinka y Fela Kuti entre otros), y, según Interpol, mayor número de hackers actuando en las redes, es también el país africano con mayor número de denominaciones cristianas, 67 según el Global Mission Data Base, y unos 40.000 lugares de culto evangélicos y pentecostales.

Hace ya muchos años visité Oyo, antigua capital del imperio yoruba de Oyo, y presencié las celebraciones de Acción de Gracias en varias parroquias católicas. Fruto de una especie de ecumenismo popular yoruba, etnia mayoritaria en la región, en ellas participaban también cristianos de otras denominaciones y hasta algunos musulmanes. Habían asistido con anterioridad a la bendición de las simientes, y, agradecidos, traían ahora dones y productos de la tierra. A unos 50km al sur de Oyo, siempre en zona yoruba, se encuentra Ibadan, 3,7millones de habitantes y sede de la universidad nigeriana más antigua y conocida internacionalmente. Y siempre hacia el sur, a unos 170km de Oyo, está Lagos, aglomeración yoruba en sus orígenes, multiétnica capital comercial hoy, una locura de ciudad con casi 13 millones de habitantes. La Lagos-Ibadan Expressway, que une Lagos e Ibadán, fue construida en 1979. Y ya a finales de los 1980, fruto sin duda de la religiosidad y el “ecumenismo” yorubas, era conocida como la “Spiritual Highway”, porque a lo largo de sus 127 kilómetros se habían ido instalando numerosas iglesias y campamentos religiosos, pentecostales en su mayoría, unos 36 en la actualidad, que han atraído residentes permanentes, casas, tiendas, escuelas, servicios de transporte, creando en algunos casos nuevos asentamientos urbanos.

Según el directorio de la diócesis católica de Abeokuta, a lo largo de la Expressway hay parroquias católicas en Aseese, Ibafo, Mowe, Magboro, Eruwa (la más reciente, fundada en 2025) y, naturalmente, Ibadán. Pero son las grandes instituciones pentecostales las que tienen una presencia excepcionalmente visible que ha convertido la Lagos-Ibadan Expressway en uno de sus grandes corredores de peregrinación, con comunidades católicas, bautistas, aladuras y otras iglesias independientes, intercaladas entre los grandes centros pentecostales. Entre estos destacan el Centro de Conferencias de la Iglesia Bíblica Vida Profunda, fundada en Lagos en 1973 por el Pastor William Folorunso Kumuyi; el Campamento de Christ Embassy (también conocida como Believers’ LoveWorld Inc.) fundada en 1987 en Lagos por el Pastor Chris Oyakhilome; y la Ciudad de Oración de Ministerios Montaña de Fuego y Milagros (MFM) fundada en 1989 por Daniel Kolawole Olukoya (D.K. Olukoya), científico especializado en genética molecular. Muy popular es también el Campamento de la Iglesia Foursquare Gospel, iglesia fundada en California en 1923 por la célebre evangelista Aimee Semple McPherson. Pero el mayor y más popular de todos es el “Redemption City”, de la Iglesia Cristiana Redimida de Dios (RCCG), fundada en Lagos en 1952 por el reverendo Josiah Olufemi Akindayomi. Redemption City ha crecido y es una enorme y organizada ciudad, más que un simple recinto eclesiástico.

Dato importante, se diría que el “ecumenismo” yoruba ha influido en la Expressway que atraviesa su territorio. Y junto a las iglesias y centros cristianos de todo tipo, también está presente la Nasrul-Lahi-L-Fatih Society (NASFAT), una asociación de oración fundada en Lagos en marzo de 1995 por un grupo de jóvenes profesionales musulmanes yoruba, continuación a su vez del Yusrullah Society of Nigeria, también grupo de oración creado en Ibadán por profesionales y banqueros yoruba. En la Expressway Lagos-Ibadán, en Aseese, a 41km de Lagos, NASFAT ha creado un Centro Islámico y una mezquita con una capacidad prevista para unos 6.000 fieles. Marloes Janson, destacada antropóloga cultural especializada en África Occidental y profesora en la SOAS de Londres, ha descrito NASFAT como un ejemplo de «pentecostalización» del islam yoruba: algunas prácticas asociadas al cristianismo pentecostal —grandes reuniones, predicaciones muy visibles, peticiones de oración, música religiosa y formas de sanación espiritual— tienen equivalentes en la práctica islámica de NASFAT.

NASFAT sigue siendo una organización musulmana étnica yoruba, o al menos así es vista por los musulmanes de los estados del norte de Nigeria, en los que NASFAT no consigue entrar. Nigeria tiene una larga historia de conflictos y violencia religiosa. Y uno de los factores está siendo la batalla entre los fundamentalismos musulmán y cristiano, éste último muy influyente en un Pentecostalismo en expansión. La región yoruba es una especie de excepción. Musulmanes, cristianos y practicantes de la religión yoruba han vivido juntos aquí de forma relativamente armoniosa desde el siglo XIX, convirtiendo a la región en un icono del ecumenismo. Y aunque católicos, pentecostales y musulmanes compiten por atraer clientes en el mercado religioso de la Expressway Lagos-Ibdán, sus relaciones son buenas, porque todos coinciden cada vez más en las motivaciones y el modo de practicar su religión. Como apunta Marloes Janson, la Spiritual Highway les da seguridad, apoyo mutuo y paciencia, más efectivos que sus respectivos idearios, ante los peligros de la carretera: importantes tramos deteriorados, algunas estructuras que necesitan urgente reparación, varios secuestros (enero y mayo de 2024, enero y febrero de 2025), y alguna áreas que lo locales consideran puntos calientes de secuestros y robos a mano armada.

José Ramón Echeverría

[CIDAF-UCM]

Autor

  • Investigador del CIDAF-UCM. A José Ramón siempre le han atraído el mestizaje, la alteridad, la periferia, la lejanía… Un poco las tiene en la sangre. Nacido en Pamplona en 1942, su madre era montañesa de Ochagavía. Su padre en cambio, aunque proveniente de Adiós, nació en Chillán, en Chile, donde el abuelo, emigrante, se había casado con una chica hija de irlandés y de india mapuche. A los cuatro años ingresó en el colegio de los Escolapios de Pamplona. Al terminar el bachiller entró en el seminario diocesano donde cursó filosofía, en una época en la que allí florecía el espíritu misionero. De sus compañeros de seminario, dos se fueron misioneros de Burgos, otros dos entraron en la HOCSA para América Latina, uno marchó como capellán de emigrantes a Alemania y cuatro, entre ellos José Ramón, entraron en los Padres Blancos. De los Padres Blancos, según dice Ramón, lo que más le atraía eran su especialización africana y el que trabajasen siempre en equipos internacionales.

    Ha pasado 15 años en África Oriental, enseñando y colaborando con las iglesias locales. De esa época data el trabajo del que más orgulloso se siente, un pequeño texto de 25 páginas en swahili, “Miwani ya kusomea Biblia”, traducido más tarde al francés y al castellano, “Gafas con las que leer la Biblia”.

    Entre 1986 y 1992 dirigió el Centro de Información y documentación Africana (CIDAF), actual Fundación Sur, Haciendo de obligación devoción, aprovechó para viajar por África, dando charlas, cursos de Biblia y ejercicios espirituales, pero sobre todo asimilando el hecho innegable de que África son muchas “Áfricas”… Una vez terminada su estancia en Madrid, vivió en Túnez y en el Magreb hasta julio del 2015. “Como somos pocos”, dice José Ramón, “nos toca llevar varios sombreros”. Dirigió el Institut de Belles Lettres Arabes (IBLA), fue vicario general durante 11 años, y párroco casi todo el tiempo. El mestizaje como esperanza de futuro y la intimidad de una comunidad cristiana minoritaria son las mejores impresiones de esa época.

    Es colaboradorm de “Villa Teresita”, en Pamplona, dando clases de castellano a un grupo de africanas y participa en el programa de formación de "Capuchinos Pamplona".

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