Una investigación realizada por Citizen Lab, una entidad de investigación de la Universidad de Toronto, ha revelado que una empresa privada israelí llamada BlackCore ha estado entrenando a funcionarios del Gobierno de Angola para llevar a cabo operaciones de influencia en redes sociales, utilizando identidades falsas y contenido coordinado.

El estudio, firmado por Alberto Fittarelli, John Scott-Railton y Maia Scott, detalla cómo esta operación no solo incluía la formación técnica, sino también la ejecución de campañas destinadas a influir en el debate público. BlackCore ofreció al Gobierno angoleño la posibilidad de establecer una estructura profesional de comunicación estatal, con el objetivo de superar prácticas consideradas amateur.

Durante la investigación se encontró una página que anunciaba una campaña del Gobierno angoleño, que incluía un curso de formación de cuatro semanas sobre narrativas, redacción y gestión de redes sociales, programado para febrero de 2026. Este curso tenía como meta lanzar campañas en plataformas como Meta y TikTok, y se preveía la creación de un repositorio de historias, plantillas de comunicación y un calendario editorial. Los investigadores obtuvieron un informe final de la formación, que indicaba que el programa comenzó el 19 de enero de 2026 y se extendió por más de 14 semanas. A pesar de que los documentos mostraban diferencias en los calendarios, Citizen Lab verificó la autenticidad de los materiales y confirmó la existencia de las cuentas mencionadas. Aunque no pudieron identificar a los alumnos ni a los formadores, consideran que es probable que la formación se haya llevado a cabo como se describe.

El estudio también señala la existencia de una página de Facebook llamada Agita News, que se presentaba como un medio de comunicación, pero que en realidad era ficticia. Esta página se utilizaba para difundir contenido y redirigir a los lectores a otros sitios, lo que aumentaba la credibilidad de los mensajes. Se reveló que la operación incluía la creación de mensajes por identidades falsas, que luego se difundían en grupos para aumentar su alcance. Se descubrió dos perfiles asociados a la operación: «Dorivaldo Kiala», presentado como activista angoleño, y «Gancho Atalaia», presentado como autor de una  publicación en «Angola 24 Horas», ambos parecían ser personajes ficticios, con imágenes generadas por inteligencia artificial.

El informe de BlackCore documenta más de 40 contenidos producidos, con cifras de visualización significativas, aunque insuficientes para demostrar un impacto real en la opinión pública o en decisiones electorales. La propia BlackCore admitió que los resultados de su campaña publicitaria en Meta no cumplieron con las expectativas. Aunque la oferta de la empresa incluía tácticas de desestabilización de discursos opositores, el enfoque en Angola se centró en la difusión de mensajes favorables al Gobierno. La investigación no pudo contactar a BlackCore para obtener comentarios, ya que sus páginas web y presencia en redes sociales habían sido eliminadas.

Además, no se identificó al organismo público que contrató sus servicios ni se aclararon detalles sobre el importe del servicio o la financiación pública. Esto plantea preguntas sobre la relación entre el Gobierno angoleño y BlackCore, la supervisión de las cuentas y la transparencia en la comunicación estatal. La utilización de identidades ficticias para influir en la opinión pública puede erosionar la confianza de los ciudadanos en sus autoridades, lo que hace necesaria una aclaración sobre quién habla en nombre del Estado y con qué recursos.

Fuente : Maka Angola – The Citizen Lab

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