Decenas de mineros artesanales perdieron la vida y varios quedaron atrapados después de que una serie de pozos mineros contiguos colapsaran el 15 de septiembre en la mina de Al-Zaraa, cerca de la localidad de Al-Nuhud, en Kordofán Occidental.
Cuando el grupo Observatorio de Monitoreo de Kordofán informaba del accidente aún no se habían incorporado equipos de rescate especializados a las labores de salvamento, siendo los residentes, provistos únicamente de herramientas rudimentarias, los que luchaban por sacar a los supervivientes de un terreno de tierra suelta y arenosa. Los pozos mineros artesanales están tan próximos entre sí que, al derrumbarse uno, arrastra a los contiguos.
Una fuente de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), que controlan la zona, declaró que al menos 82 personas habían muerto, otras 50 habían resultado heridas y que aún quedaba un número desconocido de personas atrapadas bajo los escombros. La misma fuente confirmó que las labores de rescate se están llevando a cabo con métodos precarios por falta de maquinaria pesada y de medidas adecuadas de seguridad.
Kordofán Occidental está bajo control de las paramilitares de las RSF, que combaten contra el ejército sudanés desde abril de 2023. El oro de contrabando ha sido una fuente clave de ingresos para el grupo. Las actividades mineras en zonas bajo control de las RSF, ante la ausencia de normas de seguridad y de equipos adecuados de protección y rescate, convierten la minería en una amenaza directa para la vida de los civiles.
Sudán figura entre los principales productores de oro de África, y la mayor parte de este metal precioso proviene de actividades mineras informales y peligrosas en yacimientos abandonados o no oficiales.
Fuente: thesudantimes
[Traducción y edición, Jesús Zubiría]
[CIDAF-UCM]
