El partido mozambiqueño Alianza Nacional por un Mozambique Libre y Autónomo (ANAMOLA), liderado por el excandidato presidencial Venâncio Mondlane, exige una investigación exhaustiva y transparente sobre los 57 miembros de la organización política asesinados desde agosto de 2025, año de la creación oficial del partido.

La última víctima, Ilídio Facitela Gustavo, activista de ANAMOLA en el distrito de Morrumbene, provincia de Inhambane, fue hallado muerto en Homoíne tras haber sido secuestrado por unos individuos aún desconocidos. El activista era uno de los testigos de Mondlane en el juicio previsto ante el Tribunal Supremo en el que el opositor está acusado de cinco cargos penales por su participación en las manifestaciones postelectorales: apología pública de un delito, incitación a la desobediencia colectiva, instigación pública al delito, instigación e incitación al terrorismo. Durante la manifestación convocada para protestar contra los supuestos resultados fraudulentos de las elecciones generales de octubre de 2024 hubo fuertes disturbios que resultaron en la muerte de más de 350 manifestantes, debido a la dura represión policial, y en la detención sin juicio de más de 1.000 ciudadanos.

El portavoz de ANOMALA, Alberto Manhique, declaró: “Cuando se elimina a un testigo, ¿Quién se beneficia de ese asesinato? El Estado ha fallado a la hora de proteger la vida de las personas o de impedir la persecución política. ANAMOLA exige el cumplimiento riguroso de la ley y la protección de todos los ciudadanos mozambiqueños”.

ANAMOLA ha denunciado en repetidas ocasiones la persecución contra sus miembros y simpatizantes. Además de los miembros del partido asesinados hay registrados otros 436 casos de violencia extrema contra sus miembros. Sin embargo, las autoridades guardan silencio. Desde la Plataforma Electoral Decide, una de las organizaciones de la sociedad civil más importantes del país, se considera necesario una respuesta institucional que identifique patrones y exija responsabilidades a los autores y de esa forma sea posible prevenir la repetición de estos actos.

Fuente: Carta de Moçambique

[CIDAF-UCM]