La frontera de Costa de Marfil con Burkina Faso y Malí la convierten en un peligro de ataques yihadistas.
¿Se han dado ataques yihadistas a Costa de Marfil?
Un primer ataque a la aldea de Kafolo costó la vida a 14 soldados
En marzo de 2021, un segundo ataque contra una posición del ejército marfileño en Kafolo se cobró la vida de cinco personas, entre ellas dos soldados. Las autoridades marfileñas reaccionaron contra los ataques yihadista lo que ha calmado la situación de seguridad del territorio. La reacción del gobierno marcó un punto de inflexión en la lucha contra el yihadismo. “Durante un año, nos dice Issiaka, un habitante de Kafolo, no salimos de nuestras casas. No podíamos ir al campo, estábamos en alerta máxima. Pero ahora, todo va bien, nos movemos, trabajamos«.
¿Se limita la actividad del gobierno a un control militar en la zona?
En los últimos años, las autoridades marfileñas han invertido fuertemente en el norte, que ha sido blanco de grupos islamistas armados. Todo el norte de Costa de Marfil, que limita con Burkina Faso y Malí a lo largo de más de 630 kilómetros.
En enero de 2022, ante el riesgo de ataques terroristas, debido a su proximidad con Malí y Burkina Faso, el gobierno marfileño lanzó un programa para combatir la fragilidad e inseguridad de la zona con medidas no solo militares sino económicas y comunitarias. El objetivo de este programa es apoyar actividades y crear cohesión social para que las poblaciones se unan en torno a un proyecto común.
Otra medida que el gobierno marfileño intenta realizar es un registro de refugiados para saber dónde se encuentran y qué ayuda necesitan. Cada semana, Issiaka presenta un programa de radio local, una emisora gratuita, en la que anima a los refugiados como él a registrarse y a respetar su país de acogida.
¿Apoya la sociedad marfileña los esfuerzos del gobierno?
La legendaria hospitalidad marfileña es un aporte esencial para la realización de este proyecto. Los comerciantes de Bouaké y Yamoussoukro aportan donaciones de alimentos. A pocos kilómetros, por un camino sinuoso, el pueblo de Tepogovo alberga a casi 300 refugiados, tantos como sus habitantes.
Bartolomé Burgos
CIDAF-UCM
