El gobierno sudaficano declaró que no ve motivos para romper relaciones con Irán, pese a la presión de Estados Unidos, cuyo nuevo embajador considera que esos vínculos dificultan una relación fluida con Washington. Así lo señaló el director general de Asuntos Exteriores, Zane Dangor, durante una entrevista concedida a Reuters, en la que también rechazó otras demandas estadounidenses, como retirar la acusación de genocidio contra Israel o modificar políticas internas clave como la Ley 53 de 2003, conocida como el programa de Empoderamiento Económico de la Población Negra (B-BBEE), cuyo objetivo es facilitar la participación de la población negra en la economía y corregir las desigualdades heredadas del apartheid.

Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión internacional por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, y por el deterioro de las relaciones bilaterales bajo el régimen de Donald Trump. En este escenario, Washington impuso aranceles del 30 % a las importaciones sudafricanas, lo que podría afectar gravemente al país.

Dangor defendió una política exterior independiente, subrayando que Sudáfrica no se alineará con las grandes potencias, aunque reconoció críticas hacia Irán por su actuación interna y regional. También expresó la disposición de Pretoria a mejorar los lazos con Estados Unidos, pero sin ceder en asuntos internos ni en su postura ante conflictos internacionales, incluido el caso contra Israel en la Corte Internacional de Justicia.

Fuente: Briefly

[CIDAF-UCM]