La corrupción en Oriente Medio y Norte de África (MENA) sigue profundamente arraigada, y la mayoría de los gobiernos no logran combatirla en el sector público, según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 publicado hoy por Transparencia Internacional.
Desde 2012, tres de los 18 países han experimentado un descenso significativo y ninguno ha mejorado de forma sustancial, lo que pone de manifiesto que muchos gobiernos de Oriente Medio y Norte de África siguen sin lograr combatir eficazmente la corrupción en el sector público debido a la falta de compromiso de los líderes y a las debilidades de las instituciones que deberían exigir responsabilidades al poder.
Incluso entre los países con las puntuaciones más altas de la región —Emiratos Árabes Unidos (69), Catar (58) y Arabia Saudí (57)—, las reformas anticorrupción dependen de la voluntad de los líderes de realizar esfuerzos sostenidos para avanzar hacia la transparencia. En regímenes no democráticos como estos, los esfuerzos anticorrupción son particularmente frágiles, ya que siguen siendo vulnerables a los cambios en las prioridades políticas.
La reducción del espacio cívico, que limita la capacidad de la sociedad civil (incluidos periodistas, ONG y denunciantes) para alzar la voz contra los abusos de poder, ha propiciado la proliferación de prácticas corruptas. En Marruecos (39), por ejemplo, esto está socavando la investigación de la malversación de fondos por parte de funcionarios electos y empleados públicos, y fue un factor que desencadenó las protestas masivas de la Generación Z contra el gobierno el año pasado.
Por otra parte, varios de los países con menor puntuación en la región, como Siria (15), Libia (13) y Yemen (13), permanecen en un estado de incertidumbre debido a conflictos recientes o en curso. Esto ha influido significativamente en el compromiso de sus respectivos gobiernos con la lucha contra la corrupción, donde las rivalidades políticas, la falta de recursos humanos e infraestructura, así como las tensiones internas, impiden que la buena gobernanza sea una prioridad.
Manuel Pirino, asesor regional para Oriente Medio y Norte de África de Transparencia Internacional, declaró:
«Estos últimos resultados del IPC demuestran que la corrupción sigue arraigada en la región, con un impacto negativo en la vida de las personas. Para combatirla, los países deberían implementar mecanismos que abran el espacio cívico y garanticen la transparencia, en lugar de impedirla. Deben asegurar la independencia de los organismos anticorrupción y de supervisión, dotándolos de un mandato más amplio y de los recursos y la capacitación necesarios para operar con eficacia. Sin los mecanismos de rendición de cuentas adecuados, la corrupción seguirá extendiéndose por la región».
Transparencia Internacional insta a los gobiernos a implementar medidas que abran y fortalezcan el espacio cívico y garanticen mecanismos de supervisión independientes. Los responsables políticos también deberían acelerar las reformas de transparencia sobre la titularidad real y subsanar las deficiencias en su implementación para que las autoridades puedan prevenir, detectar e investigar la corrupción. Los Emiratos Árabes Unidos, que a pesar de su alto puntaje en el IPC siguen siendo vulnerables al lavado de dinero y a los flujos financieros ilícitos, deberían reforzar las salvaguardias en el sector inmobiliario e intensificar la aplicación de la ley en casos de corrupción transfronteriza.
Principales conclusiones de la región
El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) clasifica a 182 países y territorios según sus niveles percibidos de corrupción en el sector público, en una escala de cero (altamente corrupto) a 100 (muy transparente).
- – Los países con las puntuaciones más altas de la región son Emiratos Árabes Unidos (69), Qatar (58) y Arabia Saudita (57).
- – Si bien Irak (28) ha experimentado algunos avances positivos, lo que refleja el compromiso de su agencia anticorrupción con la reforma, no está claro si podrá superar importantes obstáculos estructurales para mejorar significativamente su aún baja puntuación.
- – La capacidad del Líbano (23) para avanzar en las reformas de rendición de cuentas de los sectores público y privado se ve limitada por instituciones deficientes e intervenciones militares de estados vecinos.
- – Las bajas puntuaciones en la región resaltan la necesidad de abrir el espacio cívico, fortalecer la transparencia y garantizar agencias anticorrupción independientes y con recursos suficientes.
Fuente: Transparency international
[CIDAF-UCM]
