El Parlamento de transición de Burkina Faso aprobó por unanimidad una ley que disuelve todos los partidos y movimientos políticos del país, una decisión que marca un giro decisivo en su estructura institucional y consolida el poder de la Junta militar, encabezada por el capitán Ibrahim Traoré. La medida, respaldada por los 69 miembros con derecho a voto de la Asamblea Legislativa de Transición el 9 de febrero de 2026, elimina el marco legal que regulaba la actividad política desde hace más de dos décadas. En concreto, deroga la ley de 2001 sobre partidos y movimientos políticos, así como la normativa de 2009 relativa a su financiación, las campañas electorales y el estatuto de la oposición.
La actividad de los partidos ya se encontraba suspendida desde el golpe militar de 2022. Sin embargo, con esta nueva legislación, el sistema multipartidista queda formalmente desmantelado. El ministro de Administración Territorial, Émile Zerbo, defendió la iniciativa como parte de un proceso de “refundación” del Estado. Según el Gobierno, el modelo anterior favoreció la proliferación de formaciones sin base ideológica sólida ni arraigo territorial, lo que habría incrementado la desconfianza ciudadana y la fragmentación política.
Las autoridades sostienen que el actual contexto de inseguridad y los desafíos nacionales exigen una reorganización profunda de la vida pública. El Ejecutivo asegura que la derogación de las normas vigentes permitirá diseñar un nuevo marco legal más acorde con las realidades socioculturales del país y orientado a fortalecer la unidad nacional. No obstante, la decisión ha generado inquietud entre los observadores internacionales, que advierten sobre el creciente regresión democrática y el cierre del espacio cívico en Burkina Faso.
Fuentes: Africanews – APA News
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