El gobierno de transición de Malí, encabezado por el presidente Assimi Goïta, ha decidido reorganizar la supervisión del sector minero, de gran importancia para el país, especialmente el de oro, creando el puesto de Comisario encargado de las Actividades Mineras, un nuevo cargo, con rango de ministro y adscrito a la presidencia, establecido mediante decreto el pasado 19 de enero. Este puesto busca reforzar el control estatal sobre la industria minera, una de las principales fuentes de ingresos del país.

Para ocupar este nuevo cargo se ha nombrado a Hilaire Bébien Diarra, un especialista en ciencias de la tierra que trabajó como ejecutivo en la empresa minera canadiense Barrick Gold y con experiencia como asesor presidencial. Sus responsabilidades consistirán en supervisar la implementación de la política minera, velar por el cumplimiento del código minero y revisar los informes presentados por los titulares de permisos. Estas actividades antiguamente eran competencia del Ministerio de Minas.

Cabe destacar que Barrick Gold, la empresa de la que proviene Hilaire Bébien Diarra, ha venido protagonizando los últimos años un enfrentamiento con la Junta militar que llevó a una prolongada suspensión de sus operaciones en el complejo Loulo-Gounkoto. Esta suspensión de la actividad minera se vio reflejada en los datos publicados por el Ministerio de Minas, que demostraban que la producción industrial de oro cayó un 23 % en 2025. Este último año, finalmente se llegó a un acuerdo con la multinacional, pero el sector tardará en recuperarse. Por lo tanto, es significativo que Goïta haya elegido a un antiguo miembro de Barrick Gold al frente de este nuevo puesto ministerial. 

Este cambio se produce en un contexto de fuerte intervención estatal en el sector, en el que destaca también la reforma del Código minero de 2023, que permitió al gobierno recuperar más de 761.000 millones de francos CFA en deudas fiscales de las compañías mineras, al que le han seguido disputas con operadores extranjeros. La medida, que supone un aumento del control del sector minero por parte del Estado, podría afectar una vez más a la confianza de los inversores extranjeros. 

Fuente: Qiraat

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