Sudáfrica enfrenta una paradoja creciente en su sistema de salud: mientras los hospitales y las clínicas públicas operan al límite por falta de personal, más de mil médicos cualificados permanecen desempleados. La situación ha provocado indignación entre profesionales sanitarios, sindicatos y partidos de la oposición, que denuncian graves fallos en la gestión de recursos. Según el Sindicato de la Asociación Médica Sudafricana (Samatu), al menos 1.260 médicos que ya completaron su servicio comunitario obligatorio no han conseguido empleo, pese a que existen alrededor de 1.100 vacantes médicas en el país. Algunos llevan más de dos años sin trabajo, mientras los centros públicos dependen de personal agotado y sobrecargado.
El problema persiste a pesar de que el presupuesto de salud pública aumentó en 20.800 millones de rands el año pasado (alrededor de 1.092 millones de euros), fondos que estaban destinados específicamente a contratación y servicios esenciales. Las organizaciones médicas sostienen que gran parte de ese dinero no se ha traducido en nuevas plazas, lo que ha incrementado el desgaste profesional, las renuncias y el deterioro de la atención a los pacientes.
Samatu y la Asociación Médica Sudafricana coinciden en que se trata de un fallo estructural. La desconexión entre la asignación presupuestaria, la creación de puestos y la contratación efectiva estaría debilitando la sostenibilidad del sistema sanitario. Mpumalanga es, hasta ahora, la única provincia que ha logrado cubrir todas sus vacantes médicas, un hecho que ha reavivado el debate sobre por qué otras regiones no replican ese modelo. La oposición también ha pedido explicaciones. La Alianza Democrática cuestiona el destino de miles de millones asignados para crear empleos sanitarios, mientras el número total de trabajadores del sector se ha reducido en los últimos años.
Fuente: Joburg ETC
[CIDAF-UCM]
