Un año después de que Estados Unidos redujera drásticamente la financiación de su ayuda exterior, el sistema de salud de Malaui atraviesa una de sus peores crisis en décadas. La retirada de fondos, que afectó de forma directa a programas clave en la lucha contra el VIH, la malaria y la tuberculosis, está revirtiendo avances logrados durante años y dejando a miles de personas sin atención básica.
Uno de los golpes más severos se ha sentido en la lucha contra el VIH. Más de un millón de personas viven con el virus en este país del sur de África, y hasta hace poco Washington financiaba alrededor del 60 % del presupuesto destinado a su tratamiento. La desaparición de servicios especializados ha obligado a muchos pacientes a acudir a hospitales públicos saturados, donde no siempre reciben una atención adecuada. Organizaciones locales advierten de que la interrupción abrupta de la ayuda provocó despidos, cierres de centros comunitarios y la pérdida de redes de apoyo fundamentales. Según activistas, miles de pacientes han quedado fuera del sistema sanitario, lo que aumenta el riesgo de nuevos contagios y de abandono de tratamientos preventivos.
Expertos locales alertan de que la situación podría empeorar si no se restablece la financiación o se encuentran alternativas sostenibles. A nivel global, los investigadores estiman que la reducción de la ayuda exterior estadounidense ha contribuido ya a cientos de miles de muertes evitables, especialmente en los países con menos recursos.
Fuentes: Africanews – Arab News
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