Según el Instituto Nacional para la Gestión de Desastres (INGD), desde el inicio de la estación de lluvias en el mes de noviembre, más de 90 personas han perdido la vida en Mozambique, la mayoría víctimas de ahogamientos causados por la furia de las aguas. El presidente del INGD ha advertido que, a pesar de la disminución temporal de lluvias, el riesgo sigue siendo alto y no hay margen para la relajación.

Se trata de un escenario que se repite con cierta frecuencia de norte a sur del país: ríos desbordados, comunidades acorraladas por el agua y personas arriesgando su vida en cruces improvisados lo que, en muchos casos, resulta en pérdida de vidas humanas.

Tras varios días de intensas lluvias, las precipitaciones mostraron indicios de disminuir, pero la presidenta del Instituto Nacional de Gestión de Desastres, Luísa Meque, advierte que el riesgo sigue siendo alto y que el peligro sigue latente, especialmente en las zonas ribereñas y de cruce.

Las intensas lluvias caídas en el centro del país, provincias de Sofala, Manica y río arriba, continúan interrumpiendo temporalmente el tráfico en la Carretera Nacional número 1. Todo comenzó el día 11 de enero por la tarde. La ANE (Administración Nacional de Carreteras) y sus colaboradores locales se movilizaron para restablecer el tráfico normal en esta carretera crucial que atraviesa el país entero de norte a sur.

La circulación de personas y mercancías se realiza únicamente durante el día, entre las 6 y las 18 horas, con la mayor atención y bajo la supervisión de un equipo multisectorial liderado por elementos de las fuerzas de defensa y seguridad, que indican a los conductores los lugares seguros por donde deben circular.

Según la Administración Nacional de Carreteras, lo ideal sería cerrar la circulación durante unas horas, ya que el terreno está encharcado y existe el riesgo de dañar la carretera y la seguridad de quienes transitan por la zona.

Sin embargo, el delegado de la ANE en Sofala, centro del país, afirmó ser consciente de que la EN1 es esencial para la comunicación vial de todo el país, así como de los daños que la interrupción del tráfico en esta crucial vía de comunicación puede causar.

Con el desbordamiento de los ríos los cocodrilos campan a sus anchas en algunas regiones. Un ataque de cocodrilos dejó dos muertos y tres heridos graves en Chaimite, distrito de Chibuto, en el sur de Mozambique. En la misma región, tras las fuertes lluvias, ocho comunidades se encuentran sitiadas. Además, se inundaron más de mil hectáreas de diversos cultivos, y hay 249 kilómetros de carretera afectados, con la circulación muy restringida y a veces imposibilitada.

Ante las fuertes lluvias pronosticadas para los próximos días, el Gobierno de Chibuto y Massingir admite que se podría llegar a una situación fuera de control que requeriría, además de la evacuación de la población, alimentos, agua y medicamentos. Ya el día 13 de enero, más de 18.000 personas se encontraban en estado crítico tras las fuertes lluvias que cayeron durante cinco días en la provincia sureña de Gaza.

Fuente: O País

[Traducción y edición, Jesús Zubiría]

[CIDAF-UCM]