Casi medio año después de la entrada en vigor de la ley que reorganiza las provincias, comunas, zonas y barrios en Burundi, los efectos de esta reforma se sienten de manera desigual en todo el país. Mientras algunos ciudadanos valoran la cercanía administrativa, otros enfrentan dificultades para acceder a servicios esenciales.
En Kabonga, en el sur del país, la población percibe resultados mixtos. Si bien los servicios están ahora más próximos, la obtención de documentos, incluidos los judiciales, sigue siendo complicada debido a la falta de infraestructura y equipamiento en algunas zonas. Esto afecta especialmente a mujeres embarazadas y niños menores de cinco años que necesitan documentos para acceder a la atención médica gratuita. Por otro lado, cerca de la frontera con Tanzania, muchos habitantes destacan que la proximidad de los servicios ha reducido costos de transporte y facilita los trámites. Sin embargo, la situación no es igual en todas las provincias. En Bujumbura, capital económica del país, los habitantes denuncian largas distancias y gastos elevados para acceder a la administración, con riesgos de no encontrar al personal o de retrasos en la entrega de documentos. Más al norte, en la provincia de Butanyerera, la experiencia varía según la zona: algunos ciudadanos valoran la presencia de autoridades locales mientras los campesinos sufren las dificultades económicas y físicas de desplazarse hasta el centro provincial. Arsène Irutingabo, responsable del Departamento de Educación en la región, reconoce que la reubicación de algunos funcionarios y docentes aún no se ha completado, lo que retrasa la emisión de documentos escolares. Sin embargo, asegura que se están planificando las reintegraciones necesarias para garantizar que los servicios públicos funcionen correctamente y que la población reciba la atención esperada.
Fuente: Les voix du Burundi
[CIDAF-UCM]
