Las cifras oficiales muestran que alrededor de 120 enfermeros registrados han emigrado a Gran Bretaña o los Estados Unidos cada año durante la última década, y el Ministerio de Sanidad no puede ofrecer ni de lejos unos sueldos equiparables a los que se ofrecen en el extranjero.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los servicios sanitarios deberían emplear a 100 enfermeras y 20 médicos por cada 100.000 habitantes, o pacientes potenciales. En Malaui el 14 % de los doce millones de habitantes, están infectados con el SIDA y solamente disponen de 56,4 enfermeros y dos doctores para cada 100.000 pacientes.
Las cifras contrastan no sólo con occidente, sino con otros países de la región, como por ejemplo Suráfrica, donde por cada 100.000 personas tienen 393 enfermeros y 74,3 médicos. En la actualidad sólo hay para todo el país 3.000 enfermeros registrados, además la mitad de los médicos a los que se envió al extranjero para que estudiasen algunas especialidades, no han regresado, seducidos por un salario más alto. Según Médicos Sin Fronteras, la escasez de personal en los hospitales de Malaui es más acuciante en el sur, como el caso del distrito de Chiradzulu, donde el número de enfermeros en el hospital ha descendido de 50 a 28 sólo en este año.
En un intento de combatir esta fuga de cerebros, el Gobierno de Malaui lanzó un plan de emergencia hace tres años, por el cual subió un 52 % el salario a los enfermeros, con la ayuda de 236 millones de dólares que había donado Gran Bretaña y algún otro país, además el plan pretendía reforzar la capacidad de formación, repatriar a los profesionales que dejaron el país y contratar a extranjeros. Pero no es suficiente, el salario sigue siendo muy inferior al de países como Gran Bretaña.
Médicos Sin Fronteras recuerda que si esta situación no mejora rápidamente, Malaui no podrá llevar a la práctica sus planes de ofrecer tratamiento antirretroviral gratuito para finales de 2008.
(Business in Africa, 08-10-07)