Las recientes inundaciones, que se encuentran entre las más devastadoras, tuvieron lugar durante la noche del 27 de mayo y continuaron hasta la mañana del 29. Su epicentro fue la ciudad de Mokwa, en el centro del país, a orillas del río Níger. La localidad es un punto de tránsito comercial entre el norte y el sur de Nigeria, una ciudad donde los agricultores del norte de Nigeria venden sus productos a comerciantes del sur.
Según el jefe del distrito de Mokwa, Muhammad Shaba Aliyu, la comunidad no sufría de inundaciones de esta magnitud desde hace 60 años. Además de los más de 200 muertos contabilizados, por lo menos 500 personas siguen desaparecidas en la ciudad. Pero las labores de rescate han cesado porque las autoridades ya no creen que haya supervivientes. Además, un puente que une el norte y el suroeste del país se derrumbó debido a las inundaciones, dejando a muchos conductores varados.
Nigeria ha ido sufriendo inundaciones regularmente durante la temporada de lluvias, que suele durar de abril a octubre. El año pasado, muchas zonas del norte de Nigeria sufrieron fuertes inundaciones que causaron muertes, desplazamientos de personas y la destrucción de viviendas e infraestructuras. En 2022, Nigeria sufrió sus peores inundaciones en más de una década provocando la muerte de más de 600 personas, desplazando a más de un millón y medio de ciudadanos y destruyendo casi 500.000 hectáreas de tierras de cultivo.
Este año las autoridades ya habían advertido de fuertes lluvias en al menos 15 de los 36 estados del país, agravando aún más la crisis humanitaria que ya vive el país debido a las acciones de Boko Haram, un autoproclamado grupo militante yihadista con sede en el noreste de Nigeria. El 1 de junio, la Agencia Nacional de Gestión de Emergencias (NEMA) anunció que había iniciado el proceso de entrega de paquetes de ayuda a los afectados.
[Traducción y edición, Jesús Zubiría]
[CIDAF-UCM]
