En cumplimiento de la legislación vigente, solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web.
Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies
Más información
| ACEPTO

Fundación Sur
REVISTA
Radio
Foro de Emprendedores

África en la Escuela
AfroIslam
Taller de Radio


Búsqueda personalizada


Blog Académico
Crónicas políticas del África de los Grandes Lagos 2021 : Ruanda
...leer más...
La agricultura de los oasis, por José María Mella
...leer más...
Crónicas políticas del África de los Grandes Lagos 2021 : Uganda
...leer más...
Crónicas políticas del África de los Grandes Lagos 2021 : República Democrática del Congo
...leer más...
Crónicas políticas del África de los Grandes Lagos 2021 : Burundi
...leer más...

Blog Académico

Noticias
Un fin de semana trágico deja un hombre asesinado a puñaladas en Camerún
...leer más...

Un terremoto político arrincona al presidente de Sudáfrica
...leer más...

Uganda logra cerrar la unidad de Ébola en Mubende
...leer más...

Los tres programas de descentralización y gobernabilidad local incluidos en el presupuesto de Benín 2023
...leer más...

La gabonesa Pepecy Ogouliguende nombrada Vicepresidenta de la Junta Ejecutiva de la Red de Mujeres Mediadoras en África Central
...leer más...

Vuelve a operar uno de los grandes productores de petroquímicos africanos en Libia
...leer más...

La pobreza infantil afecta a cerca de 1.200.000 niños en Ghana
...leer más...

Desmantelada una red de tráfico de menores en Kenia
...leer más...

El secretario general de la OPEP destaca papel de Angola en la organización
...leer más...

Las estadísticas delictivas de Sudáfrica se mantienen altas
...leer más...

Se incendia un mercado de la capital de Ghana
...leer más...

Angola y la República Democrática del Congo reciben cinco millones de dólares de la ONU para la gestión de flujos migratorios
...leer más...

Malí invierte en la industria del algodón con la cooperación de China
...leer más...

14 muertos en un deslizamiento de tierra en la capital de Camerún
...leer más...

El Fondo de Energía Sostenible de África consigue sumar 64 millones de dólares
...leer más...


Noticias

Inicio > Bitácora africana >

Corado, Ika Oliva

Escritora y poetisa. Ilka Oliva Corado nació en Comapa, Jutiapa, Guatemala, el 8 de agosto de 1979. Desde muy niña vendía helados en el mercado de Ciudad Peronia, en la periferia de la capital guatemalteca. Se graduó de maestra de Educación Física para luego dedicarse al arbitraje profesional de fútbol. Hizo estudios de psicología en la Universidad de San Carlos de Guatemala, carrera interrumpida por su decisión de emigrar a Estados Unidos en 2003, travesía que realizó como indocumentada cruzando el desierto de Sonora en el estado de Arizona. Es autora de dos libros: Historia de una indocumentada travesía en el desierto Sonora-Arizona, y Post Frontera. Publicados en Amazon.com. Una nube pasajera que bajó a su ladera la bautizó como “inmigrante indocumentada con maestría en discriminación y racismo”. Actualmente escribe en su bitácora personal Crónicas de una Inquilina, es corresponsal de Resumen Latinoamericano (Argentina) y ha publicado artículos de opinión en Adital, Ciranda, ALBA Movimientos, Diálogos do Sul, (Brasil) La Haine, Tercera Información, Rebelión, Eco Republicano, El Mercurio Digital, Portal Libertario OACA, Revista Pueblos, Unidad Cívica por la República, Amistad Hispano-Soviética, Cubainformación, Diagonal Periódico, Guin Guin Bali (España), Kaosenlared (Países Catalanes). El Ciudadano, Columna Digital, El Desconcierto, El Quinto Poder, Revista Punto Final, Diario Red Digital, El Lapicero, (Chile) El Progresista, Dossier Político, Zona Crítica, SomosMass99, Agencia Periodística de Información Alternativa, Infórmate Diario Electrónico, México Migrante, Revista Énfasis, The Éxodo, Red Financiera MX, Habitat, Énfasis Turístico, Metrópoli Hoy, Homo Espacios, Entresemana, Frente de Medios de Comunicación Alternativos Independientes -FEMCAI-, Prensa la Noticia, El Zenzontle, (México). Portal Alba, Aporrea, Proceso, Informe360.com, Hoy Venezuela, Entorno Inteligente, Anti Escuálidos, Analítica.com, REDSOP, Colarebo Patriagrande, Periodismo 360. (Venezuela). Apunte Digital (República Dominicana). Polo Democrático Alternativo, Agencia Prensa Rural, Desde Abajo, La Otra Cara, (Colombia). Agencia Latinoamericana de Información (Ecuador). Agencia Matriz del Sur, Página Digital, Red Eco alternativo, Página Popular, El Club de la Pluma, ANADing Noticias, Agencia Popular de Noticias Suramericana, PIA noticias, Gaceta Mercantil, (Argentina). Migration Systems, (Alemania). SuramericaPress, (Suecia). Los Pueblos Hablan (Nicaragua). Diário Liberdade, (Portugal, Brasil, Asia, África y países Lusófonos). Colombianos en el Exilio, (Bélgica).Corresponsales del pueblo, Amerindia Continental, (Uruguay). La Pluma.net, (Francia) AlterInfos, (Francia-Japón, mundo). Tlaxcala. (Túnez, mundo). Nostramerica, Noimondotv, (Italia). Somos Sur (Bolivia).

Crónicas de una inquilina

@ilkaolivacorado

Ver más artículos del autor


En cualquier lugar del mundo, por Ilka Oliva Corado

11 de marzo de 2022.

La alarma del reloj despertador repica una y otra vez, Cheyo la voltea a ver de reojo, cansado, quiere seguir durmiendo, hace apenas tres horas llegó a su cuarto ha trabajado todo el día quiere dormir, sólo dormir, pero hace años que no duerme más de cuatro horas y no porque no quiera si no porque no puede, el ritmo de trabajo no se lo permite.

Los dolores en la espalda le han hecho mella y el dolor de muelas le martilla toda la cabeza, apenas puede masticar y cada vez que hace esfuerzo para echarse un bulto sobre la espalda siente como si le clavaran una aguja en las muelas. Tiene varios agujeros negros porque están podridas le dijo Jerónima, la muchacha que trabaja en unos de los comedores echando tortillas, como él ella también es migrante en la ciudad de Guatemala, llegó desde Quetzaltenango, de 13 años a trabajar en el servicio doméstico y él a los 11 a lustrar zapatos, pero desde hace cinco trabaja cargando bultos le va mejor ahí, le pagan más pero su espalda lo resiente y un dolor en el tobillo derecho que lo hace cojear por ratos.

Cheyo es originario de Rabinal, Baja Verapaz, Guatemala, es el mayor de nueve hermanos, su padre trabaja de jornalero en la siembra de manía y en la cosecha de anonas cuando llega la temporada, también siembra milpa, frijol y ayotes en el terreno que alquila anualmente y paga con la mitad de su cosecha de maíz. Su madre vende tamalitos de frijol y atoles en el mercado de Rabinal, también lava ropa ajena y cuando puede teje perrajes que termina vendiendo a los turistas por la mitad del precio, de tanta rebaja que le piden, siempre dice que es mejor algo a nada pues ella es la de la necesidad.

En la capital estaba un tío, hermano de su mamá que trabajaba de guardia de seguridad privada y alquilaba un cuarto en las cercanías del mercado La Terminal, fue él quien se lo llevó para que comenzara a trabajar para que ayudara a sus padres en la crianza de sus hermanos, de la misma forma en que hicieron ellos con sus hermanos pequeños, es tu suerte, así nos toca a los hermanos mayores, le dijo. El viaje fue trajinado, vomitó en varias ocasiones porque el humo de la camioneta era tan ajeno al olor del monte donde creció, nunca se había subido en un autobús ni viajado tan lejos. Su mamá le echó envueltos en un perraje varios tamalitos de frijol y en un bote de galón de aceite le puso atol de tres cocimientos, también le dio una botellita de Agua Florida que tenía usada, por si le daba dolor de cabeza o tuviera frío en la noche que se echara en los pies y el pecho. Lo abrazó llorando y le echó la bendición, su papá sólo le dio la mano y se dijo que ya era hora que se hiciera hombrecito y que su ayuda económica era muy necesaria en la casa.

Cuando llegó a la capital se encontró en la habitación a cuatro hombres más, todos del interior del país, compañeros de trabajo de su tío, dormían sobre petates. Sobre una mesa de pino encontró una estufa de cuatro hornillas, eléctrica, una fridera, una olla, una botella de aceite casi por terminarse y un bote de café. En el suelo en una esquina sobre un bloque se cemento, cuatro pailas y cuatro tazas, el mismo número de cubiertos y un pedazo de manta. Colgados de una bolsa plástica de una de las vigas del techo varios rollos de papel higiénico y pedazos de papel periódico. Colgando sobre la pared un calendario de una mujer en traje de baño.

El tío lo presentó con los demás que le dieron una cálida bienvenida y se arrinconó sobre uno de los petates para que también se acostara, al otro día lo llevó a presentar con el grupo de niños que lustraban zapatos en la zona, la caja y el material se la vendió uno de los señores que arreglan zapatos por el lado de la repollera. Así fue como Cheyo conoció la capital, el humo de las camionetas y el bullicio que comenzaba a las dos de la madrugada cuando llegaban los primeros camiones desde distintos puntos del país a dejar y a comprar mercadería.

Del genocidio jamás escuchó hablar a sus papás, fue su tío quien le contó que a la mitad de su aldea la habían desparecido y a la gente de otras aldeas la habían masacrado cuando él y su mamá eran niños, le advirtió que tuviera cuidado con la gente de la capital porque no eran igual que ellos y que estaban ahí no porque quisieran sino por necesidad. Le dijo que no se igualara a ellos y que mantuviera su idioma costara lo que costara, porque era herencia de sus abuelos. También le dijo que tenía que inscribirse en la escuela nocturna para seguir estudiando y Cheyo lo hizo entusiasmado, ahí conoció muchos amigos que también habían llegado de otros lugares del país, muchos hablaban otros idiomas que él no conocía y entre todos a como podían intentaban hablar español para no quedarse atrás en las clases. Entre lustradores de zapatos, cargadores de bultos, tortilleras, cocineras, ayudantes de vendedores, ayudantes de zapateros, guardias de seguridad privada, albañiles, panaderos y trabajadoras sexuales de la línea Cheyo encontró calor humano en la gran urbe que era ajena totalmente a sus sentimientos y a sus necesidades.

Los únicos ruines ahí eran los que iban a comprar y que le gritaban como si a un chucho estuvieran espantando cuando necesitaban que les lustrara los zapatos, así le contaba a su amiga Jerónima. Con Jerónima iban al parque central cuando podían a dar una vuelta por la plaza y a comerse un helado, juntos descubrieron que ahí era el punto de encuentro de muchos como ellos que también habían llegado del interior del país, que también eran indígenas y que también como ellos no se hallaban, que los trababan muy mal los capitalinos mestizos en sus trabajos y en la calle.

Un amigo que cargaba bultos lo animó a dejar de lustrar zapatos y a trabajar como él, sólo tenía que hacer una carreta de tablas de madera, conseguir un lazo doble y unos dos costales o un su pedazo de poncho para ponerse en la espalda, no requería tanta inversión, estaba joven y fuerte, por lo demás los mismos clientes lo iban a buscar, unos con un silbido, otros con un grito, pero se acercarían a solicitar su ayuda, le dijo cuánto cobrar por viaje dependiendo la distancia y el peso y así fue como Cheyo dejó de lustrar zapatos para cargar bultos.

Trabajó lustrando zapatos 6 años, a los 17 comenzó a cargar bultos, tiene 22 y la mitad de su vida en la capital, en un sobre le envía dinero cada dos semanas a sus papás con los pilotos de las camionetas que van hacia su pueblo, está cursando el bachillerato en la escuela nocturna, ve en Jerónima la belleza de las matas de anís y manzanilla, cada vez que se le acerca siente que el corazón se le va a salir por la boca, Jerónima tiene el alma de las aves del monte donde pasó su infancia: libre. Y él quiere saber qué es la libertad.

Jerónima que está decidida a irse para el norte, porque tiene dos hijos qué criar. Fue abusada a los 12 años por uno de los hermanos de la iglesia que la dejó embarazada de gemelos, sus padres la enviaron a la capital a trabajar para que los pudiera criar y ellos los cuidarían, siguen asistiendo a la misma iglesia y perdonaron al hermano que les dijo que no sabía qué le sucedió, que fue el demonio que lo hizo hacer eso, sus padres pensaron que parte de la culpa la tuvo ella por empezar a desarrollar tan rápido y que su cuerpo distraía a los hermanos de la iglesia.

A diferencia de Cheyo, Jerónima con lo único que sueña es con llegar a Estados Unidos y poder juntar dinero para mandar a traerlos, Cheyo quiere saber cómo sería vivir de otra manera, sin cargar bultos, sin que le griten, sin que lo menosprecien, sin que se burlen cuando habla español, quiere saber cómo sería tener dinero para comprarse un pedazo de pastel o un par de zapatos. ¿Cómo sería poder enviar dólares para que sus padres construyan una casa y sus hermanos vayan a la universidad? Que tengan un refrigerador donde guardar la comida y un amueblado de sala para que descansen su espalda, le encantaría enviarles dinero para que compren camas y dejen de dormir en hamacas. Componerse esas muelas para que dejen de dolerle.

Son las 3 de la madrugada y suena el reloj despertador, en una de las pensiones cercanas a la línea del tren lo espera Jerónima, se irán para el norte con un grupo de amigos, sin pagar coyote porque no tienen dinero y tampoco conocen el camino, pero no les aflige, porque si de niños sobrevivieron a la ingratitud de la capital en su país, saben que de adultos podrán sobrevivir en cualquier lugar del mundo.

Ilka Oliva Corado

Ilka Oliva Corado - @ilkaolivacorado

Fuente: Crónicas de una inquilina

[CIDAF-UCM]



Comentarios
Las opiniones expresadas en estos comentarios no representan necesariamente el punto de vista del CIDAF-UCM. El CIDAF-UCM no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los usuarios



Salvo que se indique lo contrario, el contenido de este sitio tiene una licencia Creative Commons Attribution 4.0 Internacional

Aviso política informativa | Política de cookies
Contáctanos  Sindicación: rss 2.0 RSS 2.0
Valid HTML 4.01 Transitional! - ¡CSS Válido !